Ángel Simón Collado

ÁNGEL SIMÓN COLLADO

EL TRANCO. REVISTA PARA LEER N. 0
En PREDICAMENTOS

Prólogo
Escribo, de forma ocasional, y eso es todo.
El cómo y el  porqué muy poco importa.
¿Aturdir las horas con mis versos? No lo sé. Nunca lo supe.
Deciros que escribí de tarde en tarde, muy espaciado, algún que otro renglón.
Y los guardé, improvisados, en hojas polvorientas.
¿Alguna explicación? Nunca lo supe.
Alguna que otra vez. Sin ningún drama.
En las horas más claras de la vida.
Sólo el oficio.
O quizás…
Escribo, de forma ocasional.
El cuándo y el porqué muy poco importa.
Se encontraba suspendido en su mundo
dando sus cadencias al mar
a la tierra
al aire.
Dejaba tras de sí sus notas
con un desdén febril, meticuloso,
esperando sin sentir,
sin sentir pero sabiendo,
lo que es nada.
Y allí suspendido sonreía a todo;
amargo el rictus en la mirada
y un veneno oculto entre los labios.
Un vestigio de estrella su ventana
al Mar y al Sol en un solo cuerpo.
Se encontraba dormido en sus aires,
dando sus cadencias al mar,
a la tierra,
al aire,
esperando sin sentir,
sin sentir pero sabiendo,
con frenesí de vida,
lo que es la nada.
Sufrir el tiempo siempre. Lo perdido.
Un presente continuo hacia la nada.
El futuro: un ayer en el mañana.
Y siempre batallar siempre en lo efímero.
Morir es su destino y lo presiente
midiendo a cada instante su distancia.
Un deseo de vivir en la ignorancia
y un irse consumiendo mansamente.
Temblor callado es que se eterniza
en un secreto anhelo de esperanza.
Y todo gozo es gozo que se alcanza
en un sabor a polvo y a ceniza.
Morir es mi destino y mi tormento
y siempre ocultamente (y siempre en vano
escondido en la vida) hay un acento
a quien me ofrecería aquí en mi mano
una luz que aliviara el pensamiento,
de la tierra, del fuego, del gusano.
No quisiera entender lo que murmura
esta fiera de boca carcomida
renovando su arista decidida
con la sola altivez de su hermosura.
Ni quisiera que el viento recordara
lo que olvidé, con susurro insinuante
y los árboles se inclinaran jadeantes
a observar los recuerdos que olvidara.
Ni los gritos histéricos de vida,
ni las voces coléricas de muerte
me arrancarán de mí mismo para ellos.
La flecha prontamente dirigida,
sólo yo, hiriéndome sin suerte,
resumiré conmigo mis destellos.
Ars vivendi, ars scribendi
El centro de mi alma es una ausencia
que no pienso escribir en estos versos.
Es ausencia y temblor que dejo inmersos
en un cordial rincón de mi conciencia.
Territorios visito con frecuencia
ahuyentándome de ojos tan adversos
que, en mirando, desaten los dispersos
manantiales que alumbren mi dolencia.
Me sentaré tranquilo en mis telonios,
bajo un cielo sereno, de mesura,
y no daré de mí más testimonios.
Destierro de por vida la aventura;
pues no he de alimentar yo mis demonios
para hacerlos después literatura.
CRÓNICA
1
¿Hablaré de sobremesas mortecinas, de ingrata dejadez que llamaría
(poeta del hastío, moderno y previsible) abulias y desganas y fastidios?
O puedo simularos (se llevó en círculos y escuelas)
furores, desvaríos, extraños pensamientos y extrañas expresiones,
fingiendo apabullar el Universo con terribles, tremendas boberías.
O, más contemporáneo todavía,
al modo y al estilo de uso en U.S.A. no hace mucho,
vestiría la túnica del caos
(oficiante intencionado de un rito intencionado de ignorancia)
para gritar la confusión confusamente,
las convulsiones del alcohol, el sicotrópico y el sexo,
logomaquias de un imbécil poeta neoyorquino, quizás de San Francisco,
vástago tontuelo e imposible de una tonta libertad de puritanos.
Sí y no.
Hablaré de sobremesas mortecinas en grata dejadez,
serenos decaimientos,
fastidios y desganas deliciosas, abulias placenteras,
Arrellanado en el sillón de todas las ausencias,
complaciente y complacido,
a distancia amable y socarrona del fuego y el fervor de nuestra carne,
no apetezco bregar con la existencia, el inútil bagaje de la vida.
Entonces, con plácida sonrisa,
contemplando mis propias lejanías en la pared de enfrente de la mesa,
me encanta bosquejar tranquilamente inciertos y vagos paraísos,
sin límites,
de humildes perfecciones.
Después, más adelante (aventura extraordinaria)
bogar sin rumbo, a la deriva por una tibia luz de la consciencia,
sin mares y sin costas, sabiendo y no sabiendo mi norte y mi levante,
sin mirar la aguja, sin apuntes en el cuaderno de bitácora.
Y, al fin, sólo un estado.
El ocio señorial del pensamiento.
2
Sin embargo, algunas veces, he de admitirlo,
en el trasfondo de aquel suave cansancio suenan ecos de un temblor difuso,
una eclosión informe
removiéndose por ser, llegar a la existencia
buscando a tientas las palabras.
Entonces,
con plácida sonrisa y esfuerzo suave y reposado,
todo entero observándome a mí mismo, redundante, en laxitud convaleciente del espíritu,
me empeño en esbozar algún que otro renglón (lo dije ya una vez, si todo no es un sueño);
partero de los hijos de mi alma,
de ese algo pugnando en las entrañas que no logra alcanzar la luz del día.
Tierna crónica de un tierno fracaso
que aplazo, no obstante, por si acaso,
al azar de mis notas y carpetas.
Y atiendo;
(no es la depresión, no es el cansancio, ni en vela y despierto, en otros modos)
Oigo el tic-tac que en esas tardes acompasa el lento ritmo de las horas.
Atiendo y oigo en mi silencio absorto el fluir, mudo y constante, de la arena;
caer la arena en el reloj del mundo.
Hora es ya de planear in mente el estadillo final de la jornada.
La hora de salir, con tiempo calculado (sin consultar ninguna esfera, os lo aseguro).
Llegarme al ancla, allá en Pescadería, a la hora en que se inicia el declive de la tarde.
Atravieso, inmerso en los colores mansamente derramados por el Sol desde el Poniente,
el Parque junto al Puerto, la Rambla, las orillas del mar, atento solamente a la bahía.
Alcanzo El Palmeral donde contemplo, traspasado, los fastos y apoteosis del Ocaso.
Al término, en meditada lentitud, me alejo siguiendo la estela de los árboles,
un tanto ajeno y aturdido por el don de la reciente maravilla.
Calles. Avenidas. El gris acerado del asfalto.
Y el azul en la bóveda del cielo.
3
Busco otra altura de la Rambla y de mi ánimo, con ese azul del cielo vencido por la luz de las farolas. farolas]
Un cielo de ciudad casi nocturno.
Un cielo de ciudad que (¿desde cuándo?) no transparenta las estrellas.
Hora es ya de declarar el destino de tal itinerario:
periplo a una taberna con dos puertas de entrada, cuyo nombre no importa y me lo guardo
(ciertos lectores, a la fecha en que escribo estas nonadas, sonrientes, ya lo habéis adivinado)
Desportillada. Cochambrosa. Un punto infame, a ser sincero.
(Y al oído: con fauna propia ambientando su propio ecosistema)
Pero es la de siempre, aún más por la noche: íntima, amigable, amarillenta ¿Cómo evocárosla?
Algo así al \’Café de noche\’ de Van Gogh en un tono menor de la tristeza.
Me allego por la puerta de atrás, el callejón oscuro y solitario; comprendedme.
Allí los parroquianos ocupan los sitios de costumbre y se entregan, por costumbre
(yo no intervengo, siempre advenedizo), a una balacera de pullas y de ingenio.
Es taberna, es parroquia y escenario de un entremés improvisado de la vida.
Pago. Saludo apresurado. Me arrojo a callejas humildes, pálidamente iluminadas;
con pasos rápidos, al arrimo de paredes desconchadas,
mirando las aceras por no ver los bloques de ignominia
(¡ah!, no evocar portales y fachadas, pasillos y escaleras de presidio,
paisajes infernales a patios interiores de condena:
sucia invitación a la fealdad, al agobio de vivir, al suicidio vulgar y sin nobleza)
Por último, casi en volandas
(apremio que no es la depresión ni es el cansancio ni es desasosiego: es otra cosa)
ocupado el pensamiento, y ya termino,
en llegar, subir de dos en dos los escalones, abrir, echar las llaves
(encerrando tras la puerta, fuera de casa, el mundo, mi persona, la existencia)
y sin hacer caso de nada ni de nadie
ovillarse en el lecho apetecido.
Cerrar los ojos. Ignorarlo todo.
Más allá de la calma y del sosiego.
EPOJÈ
Dejar pasar el tiempo, indiferente. Con gesto de indolencia
desechar los pensamientos, las caricias.
Oír calladamente el silencio. Mirar sin darles nombre, muy lentamente,
cosa por cosa: un extraño a quien le ocurre la existencia.
O escribir estos versos, por ejemplo.
Momentos de abandonos, de esperas, de verdades.
Porque abrazamos sombras en vez de realidades
y aspiramos con fervor rosas de un día,
guardé siempre conmigo, recogidas,
estas horas de ausencia, de repliegue y de vacío.
El rumor de la lluvia en la ventana.
Y mañana,
otra vuelta de tuerca a mi destino.

PREDICAMENTOS. MARGINALIA

PREDICAMENTOS. MARGINALIA.  ÁNGEL SIMÓN COLLADO
 
 
 
 
UNA MOCIÓN AL MODO DE UN ARTE POÉTICA DE NERUDA
¡Esta luz ausente, inmersa en el tumulto!
¡Esta sombra muda hablando sin descanso! ¡Esta quietud!
¡Oh, sí, esta quietud incesante deambulando los espacios angostos de mi dormitorio sin límites!
Y este olor nocturno a no sé qué espantos, de un sumidero algo lejano,
como una sentina cegada – ¡oh, sombra de mi luz! – a la cabecera de la cama.
Y al hablar, entonces: un texto borroso hay, y una página en blanco,
un silencio atronador de amontonamiento sin nombres
y una convulsión inútil, como temblor desarbolado
de ansias derrocadas y lujurias marchitas.
Sobre mis días, sobre mis horas, una calima densa, extenuante,
el sabor a polvo, monótono y tenaz, de mueble antiguo
y también, quizás, el aire enmohecido de los salones muertos,
de alcobas ya desalojadas por sus dueños hace ya años
me acompaña, y la tierra áspera que estrujo entre mis manos,
¡oh, tiempo!
en mañanas que no quiero despertarme,
en tardes de relojes somnolientos y estériles
y noches abrumadas sin peso ni medida;
¡oh, sí! como una turbia postración en el centro de mi celda,
mi presidio, mi desierto, abandonado,
cuando ya no hago preguntas
y no busco respuestas.
Pero, de pronto, en verdad: un impulso mortal, un viento impetuoso
me arrebata, y una brisa cierta y un aire celeste y un vuelo de águila;
un derrumbe hay, un olvido sin término y una entrega confusa.
La sobremesa de un incipiente verano. Alguien ha abatido las persianas evitando la excesiva curiosidad del Sol. Por los resquicios, pequeños haces de luz atraviesan la penumbra del cuarto solitario. Una mesa arrimada a la pared, bajo la ventana. En ella, sobre el blanco mantel, un rayo incide en una copa con vino. El poeta pasa y mira. La penumbra, las finas láminas de luz, el destello en el vino y el cristal, la purísima blancura, la quietud, la soledad y el silencio. Un ligerísimo temblor, un acorde, un delicado movimiento en profundas lejanías del alma ¡Una Creación inmensa en el espacio y en el tiempo, para tejer en su decurso, estas perfecciones del instante, del presente! ¡Un ser efímero y consciente, partícula en el río universal, para contemplarlas, aquí y ahora! El poeta asiente a la llamada. En señal de reconocimiento impetra al vino y dice:
En la copa te he visto traspasado
por las luces doradas de la tarde,
reposo en equilibrio, rojo alarde,
en el cristal de Sèvres diseñado.
El rincón de la estancia. En ese lado,
hiriendo la penumbra que lo guarde,
sobre el blanco mantel se incendia y arde
de la rosa el color más delicado.
El rayo que del Sol se desgajara,
consagrada liturgia del presente,
se hace dueño de una hora placentera.
Así quisiera yo que traspasara
la más amable luz, más esplendente,
por este corazón que tanto espera.
Bosque
Verdes son los verdes.
Esencial la vida.
Se adentran las frondas
por el monte arriba.
¡Qué impulso a la cumbre
de olmos, robles, mirtos!
¿Buscarán la brisa
de un vuelo divino?
Rumores anuncian
corrientes y arroyos;
cristalinas aguas
para verdes sotos.
Se esparcen fragancias
por el aire entero
encelando seres
al herirles dentro.
Por entre las ramas
hojas interpuestas
tamizan las luces
en columnas tersas.
Revuelo de pájaros
asaetando curvas:
un misterio vela
en toda criatura.
Florece en el bosque,
allá, en la espesura,
otros cien colores
en ofrenda pura.
El calor de Junio
es dulce respuesta:
¿acaso los cielos
no saben de ofrendas?
Se adensa la selva
por quiebras y cerros,
alumbrando encubre
más vida en su seno.
El Sol en lo alto
lo apacigua todo:
¡tantos amarillos
derramando en torno!
El alma comprende
que arriba el principio
de todo este bosque
construye su nido.
Y lo más secreto
se cumple en la cima.
Verdes son los verdes.
Esencial la vida.
PLENILUNIO EN CABO DE GATA
La calma inmensa del mundo
en esta noche de luna.
Mis pies hollando la arena;
el corazón, las alturas.
Remotos los pensamientos;
el alma quieta, desnuda,
y el sueño en el que me sueño
cuando sea mi noche última
llevándome de tu mano
por las celestes llanuras
de la playa en que me encuentres
hacia Tu Sol que te alumbra.
Esta luna en esta noche,
para las almas profundas.
En homenaje a Jorge Guillén
Yo sé que amanece
I
Yo sé que amanece.
El Cielo se acerca.
¡Qué blancos, qué puros
los colores llegan!
El recinto aloja
la luz que alborea.
(El mar, ¡qué extensiones
de azules despliega!)
El día me sostiene
un dios que se asienta
en color, en formas,
en mar, en marea
que de afirmaciones
constantes recrea
el mundo en el alma.
El Sol y la Tierra.
Albor: esperanza
de un firme planeta
que al abrir los ojos
tan firme me espera.
Y hay plenitud:
la luz me lo enseña
moldeando un mundo
que siempre se entrega.
Y al mirar: mañana,
absoluta y entera.
Y un ser que mirando…
¡Oh, dicha perfecta!
II
¡Que fuertes los robles!
¡Que vaga su Idea!
Pero, reafirmando
la fuente primera,
está y es más nuestra
resuelta en materia:
ofrece ella sola
rotunda sorpresa.
Asombro de un alma
en un mundo impresa
completo de objetos
que no desintegran
sus formas, sus masas
en un Caos. Certeza
en esa gran música
que adensa materia
que viene a mis ojos
gloriosa y repleta
de ser en su origen;
¡pues es más que ella!
CELEBRACIÓN
Verterás del profano recipiente
copa tras copa en generoso acto
de homenaje, y el gesto transparente
cumple la promesa: hay un mundo intacto.
Copa tras copa, el corazón honesto,
pletórico de gracias por lo dado,
con ojos nuevos volverá sagrado
la copa, mano, recipiente y gesto.
En copa, en mano, en recipiente, en rito,
el alma se sumerge en la inocencia
de un origen final glorioso y recto.
Pues siendo más que un néctar exquisito
sabemos que columbras en tu esencia
la nobleza de un símbolo perfecto.
Plenitud,
yo sé de un nombre en un lugar irrepetible,
proclamarse un cuerpo en el lecho suntuoso de la tarde,
de una cierta piel que fue celebración en la gloria de su luz y su penumbra;
sé del abrazo enloquecido, renuncia, afirmación, extrañamiento,
labios que son ojos y ojos que son labios.
Os hablo, estremecido, de una carne en la capilla del exceso,
en los altares que aroman todos los inciensos,
cuyo fasto y esplendor, casi me dijo: Noli me tangere,
que están ya para unirse en esperanza
lo que anuncio en los espejos
y tu deseo.
Plenitud, yo sé de un nombre y un lugar irrepetibles.
 
VELADA EN LOMA DE SAN CRISTÓBAL
A Ángel Utrera, por todas las veladas compartidas
A Ángel Utrera, que nos hizo partícipes de sus horas purpúreas
El tiempo es el dolor. Su fruto amargo,
la áspera corteza de la muerte.
El tiempo es el dolor. Así está escrito,
porque el mundo pasa y el hombre
mora en el olvido.
Así lo escribe con indeleble trazo
el viento en las ruinas de los siglos.
Amigo, esta tarde
será la misma tarde, el vino el mismo vino;
será otra la casa, otra la mesa,
y otros serán los comensales.
Amigo, cuando no estemos…
Cuando no estemos.
Ésa la llaga, ésa la herida
que mana, callada e incesante,
en las venas interiores del espíritu.
El temblor que agita en la sombra nuestros sueños.
Ayer, hoy, mañana o nunca,
morir y ver morir seres queridos,
los paisajes felices de mi infancia,
y, golpe tras golpe, despertar el alma del letargo de la vida,
de esta vida, hermosa y terrible, que teje incansable su decurso,
para encontrar en lo Efímero y la Muerte,
un camino hacia Bien y la Belleza.
Mas abramos, en esta nuestra hora,
un paréntesis cordial a los relojes.
Ya está la mesa preparada,
tendidos los manteles, y nos espera
un banquete del cuerpo y del espíritu.
Abre la puerta (las fragantes claridades del jardín
acoja el aposento), acerca tu sillón,
dispón del lugar y la velada,
y sin más dilación que la del gusto
despliega los dones recibidos
y llena las copas.
Llena la copa en abundancia,
hasta anegar el interior más profundo de uno mismo,
allí donde se agota el pensamiento.
Oír palabras decisivas.
Sabría cómo engendrar, en lo Efímero y la Muerte, la Belleza.
Sí, llena las copas,
y dejemos que el ahora nos encuentre
gozando del pródigo jazmín,
del laurel alto,
del frágil, verdecido mandarino,
que tantos sinsabores procura su cuidado.
Regálate en la tarde
apacible y decorosa que nos mueve
en los sones mecidos por los aires (allegro, adagio, allegro)
de un amado concierto de Albinoni.
Llena las copas. Apura,
en íntimo silencio recogido,
el don piadoso que se ofrece
del momento perfecto y fugitivo.
Apuremos sorbo a sorbo,
que aún nos queda luz por unas horas
la fugaz proclamación que de lo eterno
se esparce por doquier,
callada e indiferente.
Amigo, cuando no estemos,
¿seremos el instante vislumbrado?
Ausencias sin sentido,
regiones devastadas, el bosque yermo.
Asolados, vacíos, los retiros
que un día gozoso imaginamos
creyendo levantar un paraíso.
Y otro día,
con voz más recia y vigorosa,
se encargará de recordarnos
que en el tiempo se nos fue,
y en él se irá,
lo que en el tiempo se nos dio.
Sin dolo y sin engaño.
Y en estas alturas de la vida,
cuando vemos desplegarse en lontananza
un ejército de estragos en el cuerpo
e injurias en el alma,
cuando se impone que al doblar cualquier esquina
allí nos dejarán, perplejos, preguntando (¿por qué y para qué?)
ante el enigma final de la existencia;
a estas alturas de la vida
nos urge ahondar el corazón,
aventar las muchas ilusiones,
y recoger sin más, devotamente, el grano madurado cada día.
Hoy: la música, la estancia y el jardín,
la tarde inmensa,
un espíritu gentil en nuestros vasos
y un vestigio de Dios sobre la mesa.
Pues, si supimos leer todos los signos,
¿no contiene el vino
la llave de una puerta, y el instante
la impronta de lo eterno?
Cuando no estemos,
¿valdrá para nosotros la ciega afirmación,
el Sí celeste,
al eterno presente vislumbrado?
Busquemos la respuesta en nuestra copa,
bebamos hasta hendir la incertidumbre
de no ser confundida la esperanza
que en la Pascua inefable de su Gloria,
amigo Ángel,
veremos resurgir nuevas las cosas.
IN MEMORIAM
(24 de enero del 2.018)
Quiero evocar – segundo día de ausencia –
olvidando lo indigno e inmerecido,
aquella otra mañana, en los inicios
del túnel, del horror de su condena.
La evoco ya de pie, en la despedida.
Y quise yo saber y pregunté,
y hubo una respuesta espeluznante
envuelta en sus palabras discretísimas.
Con ese toque suyo de elegancia
en todo, los andares y los gestos,
erguida, se alejó con su destino;
así, pausada, regia en el decoro,
se nos fue por las calles de Almería.
Y fue la última vez y lo sabía.
Quiero invocar, forzando mi vergüenza
– la estúpida vergüenza de los hombres –
y elevar una súplica pidiendo
a Aquel que triunfó del Sufrimiento,
para ti, que sufriste tu calvario,
Ortega Almansa, Mari Carmen siempre,
en nostalgias de ti, de tu presencia,
que nos mires ahora en Su Descanso.
CANCIÓN DEL EMPLAZADO
I.
Se están cumpliendo, en su lugar y tiempo, todos los plazos que preví en la infancia.
Los refugios que supe temporales – hombres y cosas, parajes, circunstancias –
cumplieron su ciclo inapelable. Frágil consistencia de la vida: humo, aire y olvido conforman nuestra patria.
Vivir por vivir, hora por hora, disfrazando los vacíos con vaciedades turbulentas como máscaras.
O habitar en los recuerdos, el recurso falaz de la memoria: baratijas en el osario de las almas.
Y la Muerte.
Trayendo a la existencia a los que emplaza.
¡Qué avenidas de cipreses
abiertas en mi costado,
por donde huyeron sin rumbo
los que amé y los que me amaron,
hasta que un día mi sombra
cierre el cortejo y el paso!
Un duro manto de piedra
se extiende por los terrados
cegando todas las puertas
a los soles de mis patios.
Los mudos golpes de un yunque
retumban sordos de espanto.
II.
Y quise hacer presente cada término, revestir el corazón de una coraza.
Presente el tiempo de la muerte; el tiempo de mi muerte. Y no me basta.
Pobre heroísmo de opereta que ni llega ni me alcanza
y no satisface lo que ansío: atisbar lo que ignora la Esperanza.
Vano heroísmo de cobarde que no sacramenta y que profana
lo que enseña el Viento y la Palabra:
Arrójate desnudo a los vacíos de los espacios siderales de tu alma.
La vasta Soledad, el territorio. Sólos tu y Él; y tú, nadie y nada.
El Silencio, el aire que respires, y una Sed insaciada en la garganta.
¿Quién se acostumbra a la muerte?
¿Amarrado al duro banco
entre los mares sin costas,
a bogar hasta el naufragio?
¿Quién desatará los nudos
en mi condena de esclavo?
De otras aguas sediento,
frente al abismo me planto:
si hay que saber, sapiencia;
si hay que sentir, milagros;
si acallarse en el silencio,
en el silencio me allano.
III.
Pero antes,
dejadme confesar a lo que aspira, miserable en la osadía, mi plegaria:
¡Si alguna vez, por un instante, en las almenas altísimas del alma,
sólo una vez, sólo un instante, una brisa en los altos adarves de mi alcázar!
¿Una alquimia podrá en sus retortas convertir en certeza la Esperanza?
¿Hablará tu Voz en el instante? ¡Y no aventuro, tremendo, el toque substancial de Tu Substancia!
Si no alcanzo a despoblar el tabernáculo para ocuparlo el infinito de tu Nada;
si yo no sé escuchar, aboga el Espíritu; a Él apelo en socorro de mis ansias.
Silenciad, canciones mías,
las quiebras de mis desgarros,
desbrozad los sentimientos
aventando los pasados,
y abra la Inteligencia,
postigos, puertas y patios;
enjugue serenamente
las lágrimas de mis párpados
y alumbre mi corazón
ya sin nombre y sin vocablos,
sin el ropaje que visto,
sin albas y sin ocasos.
 
LA NOCHE DEL ORFEBRE
 
Cada noche me aplico en la tarea
que en un canto inmortal se aplaudiría.
El vaso que me dé sabiduría
fabrico en el silencio de mi aldea.
Es ardua la labor, ardua la hazaña,
que ha puesto en estas manos el destino.
Dios quiera que señale mi camino
la vocación lunar que me acompaña.
En el silencio de la noche espero
seguir la inspiración de los arcanos,
que infundió en los antiguos artesanos
aquella ciencia del saber primero.
Calla la aldea. El mundo calla. Miro
en el libro el modelo. ¡Qué paciencia
de orfebre! ¡Qué delirio en la prudencia
con que fundo la copa en mi retiro!
Los principios del cosmos, o sus rastros,
imito cuando invoco en el modelo
(y es otra la intención de mi desvelo)
la oculta inteligencia de los astros.
A la pálida luz de los velones
no me canso en trazar, pulir medida,
queriendo encerrar toda la vida
en secretas, insignes proporciones.
No elijo la materia porque agrade.
Ni el número lo elijo por acaso.
En número y materia de mi vaso
a sus leyes atiendo y cualidades.
Persigo, pues, el imposible sueño
de un recipiente que refleje el mundo.
Es otra la intención, otro el profundo
fervor con que me gozo en el empeño.
Llevar quiero la copa a la taberna.
Beber con dignidad el dulce vino.
No es otra la intención, el desatino:
sellar un pacto con la esencia eterna.
Este vaso será como aquel otro
que por última vez usó el Maestro;
cumplió una plenitud de los ancestros,
la antigua aspiración que está en nosotros.
Pues solo el corazón le da sentido
a todos los trabajos y pesares.
¿Veré como el primero de los pares
la unidad de la copa y contenido?
Conviene repetir gesto por gesto,
firmar todos los días una alianza:
no sea que la más leve tardanza
me lleve hacia el olvido más funesto.
Haré una taberna de las horas.
Embriagaré con vino mis afanes.
¡Qué exacta complacencia con mis planes,
oh, gozoso fervor que me devoras!
* * * * * *
 
Cada noche, al llegar la madrugada,
me place en mi jardín abandonarme.
Bajando a mi jardín para embriagarme
termino cada noche mi jornada.
Espero a ver el Sol entre los robles
bajo el sabio rumor de las acacias.
Atiendo el ritmo, las eternas gracias,
la gracia eterna de las cosas nobles.
Embriagado recibo el nuevo día
y puedo acometer cualquier empresa.
No me agobia el cansancio ni me pesa.
¿Habrá causa más alta que la mía?
Adornada la mesa con las flores,
lirio, rosa, jazmín o gladiolo,
aspiro siempre en mi jardín yo sólo
rendir al nuevo mundo los honores.
Se aploma la Creación sin un murmullo.
Apenas levantada es un emblema.
Esta noche en la copa un nuevo lema,
grabaré con paciencia y con orgullo:
El hombre interior construya el mundo
y sea su modelo… la taberna.
Llevadme,
llevadme a la taberna, amigos míos
que está esperando el vino en las tinajas.
Llevadme, pues quisiera en esta hora
colmar el corazón y se embriague
del dulce y fiel sopor de los sentidos.
Dejadme en mi lugar, junto a la copa,
bebiendo hasta saciar la gran promesa,
el rostro hacia la luz atardecida.
Dejadme en mi lugar, no llegue tarde
y deje de beber al que consuela,
pues ya la negra noche se avecina.
Venid,
Venid, amigos míos, y al unísono
elevemos el vaso de la vida.
Llegad, amigos todos, apresuraos:
el tiempo nos reclama su tributo
y ya la negra noche se aventura.
Bebed,
bebed todos conmigo, no temáis:
aquel que bebe el vino sabiamente
se alumbra con la luz que nos habita.
Bebed conmigo todos, no temáis
el más amargo trago de la noche:
la sangre de la vid será el sustento.
Cuando extienda su manto tenebroso,
augurio de una eterna pesadumbre,
la sangre de la vid será el sustento
y un Cáliz se alzará contra la muerte.
ATARDECERES
La tarde se aleja.
Colma de reflejos
esos horizontes
más vastos y bellos.
También anochece
el alma en silencio.
Sola entre el pasado
y un futuro incierto.
¿A dónde la tarde
y el día en que me asiento,
las horas ganadas
a un oscuro infierno?
Voy hacia la copa;
que sea mi alimento
el más dulce vino
que donen los Cielos,
que sea mi firmeza,
olvido y recuerdo,
agua, sal y trigo,
mensaje en el Tiempo.
El vino y la copa.
Lo que yo me ofrendo
vaga por los mundos
buscando un secreto.
Será lo más próximo,
lejano y eterno:
siempre se presenta
cuando estoy despierto.
Vino, cáliz, alma,
símbolos y viento.
Alma, cáliz, vino,
celajes perfectos.
En esta gran tarde
espero en silencio
la mano, el amigo,
y un destino cierto
que borre en mis noches
terrores y miedos.
Alzo aquí mi copa,
pues sé lo que bebo.
La tarde ya muerta,
los ojos serenos,
yacen para siempre
todos mis desvelos.
El alma se aquieta
si la llama el Centro,
perderé esta vida,
ganaré…
Desperté. Y estaba en la taberna,
Ofrecí allí mi copa sin tardanza
y esperé de ese gesto de esperanza
el dulce fruto de la vid fraterna.
El dulce fruto que en la cuba inverna,
sabio regazo, maternal crianza,
escancia, mesonero: tu enseñanza
anegue el caos que en mi razón gobierna.
¡Ah, si alcanzara el sumergirme entero
en sola tu embriaguez y allí sumido
la paz de ser que en lo profundo espero!
Yo; que no acierto en lo que tú has querido:
a darme en oblación, fiel mesonero,
en aras del silencio y del olvido.
 
NOCTURNO DE LOS DOS EROS. TENSIONES
Palacios,
sinfonías en carne moduladas
en la alquimia confusa de mis noches,
cuando advienen, ardientes como espadas,
una escala de formas sin reproches
me llevan,
por camino tan denso y tan extraño
a descarnar del todo la belleza,
que a una doble y mayor naturaleza
me obligo al despertar del desengaño.
¿Sentiré,
tras las gracias que invoco y que suscito,
retablos prodigiosos de la mente,
con la esencia que anida en el deseo?
No sé, pues
sin dejar en lo bello el accidente,
demorando la Nada que medito,
en la imagen me plazco y me recre
AL CORAZÓN, AD PORTAS
Despídete en este hoy
(mientras circula en tu seno
la frágil y torpe savia
que sustenta el pensamiento)
del ayer y del mañana,
de la Tierra y de tu cuerpo;
cárceles en que forjamos
placeres y sufrimientos,
los afanes y utopías
que teje y desteje el tiempo.
Considera en estas horas,
ante las puertas que llego,
la nada de la que salgo
y la Nada en la que entro.
Corazón, ten fortaleza
si no tuviste denuedo.
DUM SPIRO SPERO
No sé velar, Señor.
Yo me traduzco: esperar.
Término que repito, hasta la saciedad, en mis poemas.
Esperar.
Sin añadir, en éste, nada.
Sin modular ninguna melodía.
Esperar.
Noches.
Silencios.
Soledades.
Apagar luces y voces en la Capilla Sixtina de mi alma.
Y escuchar, en esta noche, a Tomás Luis de Vitoria cuando espero.
 
PLEGARIA
Señor: en esta noche, en que abruma el peso de los tiempos.
En esta noche, tan imposible el hablar, tan imposible, Señor, el pensamiento.
En esta noche, que asemeja la noche de los tiempos.
Soñar la Vida, Señor, soñar la Vida.
Pero esta vida, señor, vida y tormento.
Tormento y llanto, Señor, llanto y lamento
que se elevan a Ti, hacia los Cielos.
Señor, cuánto el misterio. Cuánto esperar, Señor, ante los muros
de Tu Silencio.
No Te comprendo.
Y sin embargo, ¡oh, sin embargo!, ¡cuánto esperar, mi Dios!
¡cuánto el empeño!
Soñar la Vida, Señor; pero el Silencio…
¡Y cuánto anhelar, mi Dios!
Y cuanto el silencio.


Variación sobre un tema de Maribel Cerezuela.

LOS GATOS

Las sibilas y los temidos brujos
en su profesión aman a los gatos
por ser portadores de su ciencia
de los misterios pasados,
de los futuros inciertos,
que sólo ellos parecen compartir.
Miran, indiferentes y distantes,
con fríos ojos de Esfinge,
el mundo de los hombres.
Solitarios y en silencio
habitan los hogares humanos
y la noche profunda de las calles
donde la Parca los respeta.
Reconozco, asombrado e inquieto,
el noble orgullo, la serenidad,
el desapego divino de la especie;
y los veo caminar, seductores,
firmes en la sabiduría
de un trato familiar
con lo desconocido.
 
Merdipoema toreril.
Cerco de luces y de sombras cerco,
ruedo y plaza: de toro o torería,
manda Miguel hacerle una poesía,
terco siempre y, como siempre, terco.
Ruedo y plaza: debí yo a los poetas,
sin otra dilación ni miramiento,
capearles el morlaco con un tiento
y mandarlos después a hacer puñetas.
Me estropicia un Domingo resacoso,
planteando un rapidísimo teorema,
de estilo merdi, toreril, garboso.
¡Oh, Soneto, pecando de obsequioso,
abusé de tu estrofa y de tu esquema:
mi celo te volvió merdipoema.
¡Oh, nuevo estilo,
que me inspiras del hilo
hasta el pabilo!
Desde tu cielo,
me ofrendas un mundo paralelo.
Mi pobre musa
quedará, desde hoy, patidifusa.
Poema con rima y número de versos obligados, tema y cantidad silábica libres.
Otra noche que vuelvo, y no sé el porqué, en dejos de tristeza.
Cierro la puerta. Y me recluyo. Y la noche levanta sus peldaños.
Cuento las páginas en el cuaderno de los años:
invitación al olvido y la pereza.
Otra vez, Ángel, amigo.
Yo mismo para mí soy fiel testigo
de este sueño de vivir en mi pobreza.
Porque no abarco, Señor, mi torpe vida.
Sentado en el sillón (los desengaños,
en el asfalto y aceras de las calles) ni maldigo
ni acierto a defenderme con la huida.
 
 
 
EIDOLA (Tema obligatorio: las máscaras)
Entrad, amigos, hacedlo sin temor:
también mi camerino está lleno de dioses.
Tras la penumbra, por el agua estancada del espejo,
nos recibió un mudo pueblo de rostros impasibles.
Vimos, con estupor sagrado,
dioses inquietantes en su quietud de ciegos.
Abrió con ironía tenues luces en no sé qué rincones…
Máscaras. Máscaras. Máscaras.
Invadiendo, prolíficas, todas las paredes.
¡Ah, las máscaras!
¡Cuencas vacías, horror, en espera de los ojos;
en ansias de robar miradas de los hombres!
Robarlas para el llanto, la súplica, el odio,
amar en la belleza, gozar seres amados.
Ojos para abrir (el Primer Hombre al Primer Día)
para cerrar en el cansancio, el duelo, la tragedia,
y alguien cerrará, piadoso, al trasponer el último momento.
¡Huecos vacíos, horror, con ansias de los labios,
con ansias de robar sonrisas de los hombres!
Labios: nostalgia de los besos (todos los besos)
del canto y la palabra, del grito y la blasfemia;
para cerrar cuando el dolor, cuando el cansancio;
los suspiros en los encuentros de la vida
y el suspiro, sin piedad, del último momento.
Acechan.
¡Mis labios y mis ojos!
Pánico.
¡Mi pánico mortal ante las máscaras!

LOS PECADOS CAPITALES
 
 
PRÓLOGO
 
Una serpiente altiva y silenciosa anida en vuestras casas.
Se enrosca, aviesa, insidiosa, en todos vuestros lechos.
Tu casa y lecho en que portas la existencia.
Su lengua bífida, ávida, ligera, acaricia enervando las entrañas.
Y antes de morder, la gota de veneno en los colmillos,
sobre la dilatación espantosa de una boca sin labios,
la mirada demente de la hipnosis fascina el pensamiento.
Súbito: el golpe al corazón del cuerpo y de las almas.
Y ya está inoculado, para siempre, el Veneno Original.
Es la Serpiente Antigua, Señora del Encanto,
Dispensadora de las Delicias Vanas, de los Transportes Falsos.
Su progenie corretea, nerviosa y veloz, rincones y meandros;
puebla con ceño de triunfo cavernas y barrancos, corrientes subterráneas,
horadando los cimientos de tu casa.
¿No sientes su trabajo?
Horadando los cimientos…
horadando las paredes…
horadando techos y tejados…
horadando, horadando, horadando…
SOBERBIA
 
No burléis de esta especie de rata entronizada,
que monta, el porte altivo, un Pegaso de cartón
y os mira, si es que os mira, engreída y altanera,
en su cielo arrogante de tramoya.
No burléis del pintarrajo, grave y severo,
juglar pagado de sí mismo,
payaso doctorado honoris causa,
león que rebuzna, asno que ruge,
tonto con ínfulas de imbécil;
sino temedlo, temedlo hasta el delirio y la demencia.
Tras la carne fatua de tal espantapájaro,
no ríe su propia calavera:
es la burla del mismo Lucifer que ríe de su discípulo.
Lucifer, el Primogénito, el Ángel del Desprecio,
Príncipe del Hielo y el Despojo en el Mayorazgo de la Serpiente Antigua.
Alejaos de todo él.
Ojos de témpano que sajan, sin sangrar, a cuantos mira.
El granizo duro de sus palabras duras
que golpeará, con duras previsiones de despacho,
los frutos divinos de la Compasión del Hombre.
La nieve de sus manos helando las raíces,
árbol que agostó en su paraíso, de la Misericordia.
¡El Invierno del Ángel Lucifer en el Invierno de su alma!
Alejaos del soberbio, si queréis vida:
ha encadenado en el Desierto Frío,
sin aires, sin tierras y sin aguas,
del círculo más hondo de su Infierno
el don humano de las piadosas lágrimas.
A V A R I C I A
 
Monedas los ojos, la boca, el corazón y el sexo,
en su despacho-oratorio de ignominia
(el Dietario ocupando el Evangelio;
el Libro Contable en las Epístolas)
inciensa el Avariento al Beneficio
miserias y exterminios,
el pan de las gentes y la sangre de los pueblos.
Oro fundido latiendo en las arterias,
(el Sagrario: la Caja de Caudales)
pignora como ofrenda, tasador insaciable,
el frío de los padres, el hambre de los hijos,
el harapo y la escrófula del Pobre.
Expulsa con sus títulos, de grutas y covachas
(Orden y Ley de los Estados)
al que no tiene donde recostar la cabeza.
Mammón (¡vaya nombre!) es su Diablo.
Mammón el Despiadado, el Genocida,
Mammón el Propietario.
Meditad Su Número, número de infamia y podredumbre,
cuya suma registra en sus balances
el Político, el Banquero, El Industrial, El Comerciante.
Recluta a la matanza (himnos, desfiles y estandartes)
al héroe, al guerrero, al patriota;
macera vuestra carne en los secaderos del agio;
carne para la venta, carne y alma, huesos y despojos,
en Mercados, Gobiernos y las Bolsas.
¿Qué Espectros de Latón y de Hojalata velarán sus pesadillas?
¿Qué Ángeles de Acero la Hora de su Muerte?
Monedas los ojos, la boca, el corazón y el sexo.
L U J U R I A
 
Es hermoso bogar en la Belleza,
magnificar el lujo de la carne;
de nobles remontar, rumbo a su origen,
las corrientes que orillan la ribera;
aventurar, como los dioses, tu Isla,
allende de la mar, Desconocida.
Lujuria transponiendo la lujuria,
del amor al Amor de los amores.
Cuidad la nave que os llevará, primero, a Citerea:
Lujuria sin belleza es bestialismo;
llamadla secreción, fisiología,
escozor, un picor incitante de los miembros
que se agota devorándose a sí mismo.
Y tiene asignado su demonio.
Demonio del Incendio, el Barro y la Ponzoña,
el Motín, el Tumulto y la Borrasca.
Asmodeo, que embosca sus lemures
en las húmedas, turbias, pegajosas
oquedades del Cuerpo y de la Mente.
Al grito de Asmodeo, cabalgan feroces, desbocados,
pecho abajo las llanuras palpitantes de los vientres,
arremeten furiosos por los muslos,
escalan rabiosos por las ingles…
Asmodeo apremia, Asmodeo llama, Asmodeo convoca.
Un grito bronco retumba estremeciendo las pulsiones
del Instinto en las Vísceras y los Tuétanos:
Asmodeo, Asmodeo, Asmodeo…
Señor, aparta de mí este cáliz
(y el libre de pecado atreva la primera piedra.)
I R A
 
Amon, demonio volteriano,
de burla fácil y sarcasmo obvio,
acecha agazapado y zascandil
en las junturas de todos nuestros nervios.
Con plumilla de acero electrizada,
en la ocasión de las contrariedades,
cosquillea, rápido y febril,
los extremos sensibles de todos los ramales.
Zascandil y volteriano,
Lucifer sonriente a sus espaldas,
con plumilla de acero electrizada,
galvaniza los centros fulminantes
de las justicias prestas,
de las venganzas rápidas.
La Ira del violento y del imbécil,
la Ira del tonto, la Ira del soberbio,
la Ira del injusto y la falsa del hipócrita,
del cobarde en la ira de las masas,
la rabia explosiva del medroso, el apocado, el impotente.
¿Qué bálsamo de calma y de paciencia
aliviará en su punto de locura
la cólera interior del indignado,
la rabia del que sufre la injusticia,
la ira santa del airado santo?
Temed sin confundir, aunque nombremos Ira,
la del Justo en el Trono y el Templo de Su Padre.
G U L A
 
¿Es pecado la gula?
No implica al prójimo, decimos;
asuntillo privado, intemperancia, sí, sin sufrimientos,
inocua e inocente…
Mas, preside tus banquetes -¿no lo sabías?- un Ángel Caído.
Al primer bocado de delicia, a tu paladar y estómago,
convoca Belcebú y acuden presurosas y festivas
la Avaricia, la Envidia, la Lujuria,
la Pereza a tus miembros resabiados.
Fuiste creado, Hombre, aunque lo olvides,
a modo de la Imagen y Semejanza del Creador
y tu cuerpo es Templo Santo.
Y es Belcebú obrador astuto;
con simpáticos placeres,
que solo, en apariencia, deleitan simpáticos sentidos,
enturbia el espejo de toda reflexión: vela Su Imagen;
secuestra voluntades, anuda el albedrío: la Semejanza;
agobia y abotarga en la materia el Templo del Espíritu.
¿Inocua e inocente?
Pecado al parecer amable, glotones;
pero al fin Pecado.
 
E N V I D I A
 
(Canto Coral ininterrumpido)
Trabajas con firmeza ¡oh, Leviatán!
el reposo y la paz de nuestras almas.
Malicias con esmero los Infundios
¡oh, Leviatán! los Falsos Testimonios,
mis Odios sin Piedad y mis Perjurios.
Dispones la materia de los sueños,
el extraño metal de las vigilias.
¡El insomnio maldito de los días
y el insomnio implacable de las noches!
Suplico ¡oh, Leviatán! males ajenos
y no logro saciar tu fauna innoble
y no entraré jamás en mi descanso.
¡Ah, el cerebro larvado de termitas
y al filo de los ojos la carcoma!
¡Qué avisperos la boca y la garganta!
¡Qué de hormigas bullendo en las entrañas!
¡Y una punzada a corazón abierto!
Trabajas con firmeza ¡oh, Leviatán!
el reposo y la paz de nuestras almas…
 
P E R E Z A
 
Adoro el sabor de la pereza
(su fruto es mi pecado favorito)
En mullidos lechos de su Jardín cerrado
me he permitido, siempre despierto,
el dulce no hacer nada frente al mundo
y visitado, a mi acomodo,
lugares, tiempos y ficciones,
las artes, el ingenio de los hombres,
aventuras del saber y del espíritu.
No hollar sus huertos quien no sepa del Ocio Diligente.
Alerta al morder la fruta apetitosa.
Esconde su pulpa somnolienta
un gusano tenaz y sigiloso:
su nombre es Belfegor el Estéril,
Señor de las Arenas Movedizas,
Alquimista del Sopor sin Sueños.
Suave, disfrazado de indolencia,
desahucia tus estancias
despuebla tus ciudades,
te anega sin descanso, mansamente,
en los pantanos mortales del silencio sin fondo;
un descenso adormecido…
a los silencios sin fondo…
abajo… abajo… más abajo…
adormecido…
La Pereza.
 
ANTÍFONA DE LOS DOS DISCÍPULOS
Primavera
Alcé los ojos
del libro hacia el reloj.
Abrí la puerta.
Abrí un sendero
que a trechos compartimos
de Primavera.
Habló el destino
o llámalo el azar
si azar existe.
¿Es nuestra voz
o Él mismo, que nos lee
lo que Él escribe?
Dulces lujurias,
primaverales años
en la inconsciencia:
¿qué incitaciones
ocultas florecieron
a las alturas?
Encrucijadas
el cuerpo, los encuentros,
la biblioteca,
miedos e inicios,
las horas compartidas,
las solitarias.
Entretiempo
Vinos y rosas.
Tardes, noches, mañanas,
propiciatorias.
Locos y sabios,
crecimos, sin saberlo,
en nuestros vasos.
Calles y plazas,
nubes, soles y lunas
nos cortejaban.
¡Gracia invisible,
potencias tan amables,
dioses gentiles!
Otras las viñas,
las uvas y el lagar.
Otros mis libros.
Llena la copa
de vino y de lecturas,
nos emplazábamos.
Libé mi vino
en copa diferente.
Otras las páginas.
Mas, reservé
lugares y jornadas
para embriagarnos.
Verano
Mi carne ardiendo
en la visión de la carne
perfecta y joven.
Prende el espíritu.
el fuego y la maraña
de los sentidos.
Ante el Verano,
la ofrenda de una carne,
hermosa y noble,
abro los ojos
al interior del Alma;
y, sin embargo…
Arde una zarza
la noche prodigiosa:
y pernoctamos.
Vuelo de garza
ligera y presurosa:
y la raptamos.
Rincón tardío
de los recuerdos gratos:
calla y medita.
Era el Estío,
las horas de los gatos,
era una Cita.
Entretiempo
Laurel, un patio
sobre un cerro, y murallas:
¿no lo he soñado?
Más alto, el cielo.
Rumores de ciudad
a nuestras plantas.
Sí; aún recuerdo
la cuesta fatigosa
hasta el refugio,
lo que sí fue,
lo que mereció ser,
lo que no ha sido.
Vi el Sol naciente
aquel último día
por las estancias.
El campo: joven.
Un mar recién nacido.
Torres templarias.
Tras de la lluvia,
un prodigio cifrado
como alianza.
Última noche:
la sombra del laurel,
viento, Plegaria.
Otoño
Por fin, Señor,
los dones del Otoño
por las esquinas.
Tiempo del hombre,
el tiempo de los libros
y la vendimia.
Gracias, Señor,
por cuanto aspiro y siento:
tierra mojada,
primeras brisas,
los frutos de la vid
y los del alma.
Si recorrimos
una vez, en sazón,
por la ribera…;
si maduramos
en la estación madura:
¿dónde los frutos?
Fue nuestra siega
silente y amistosa;
y fue el camino
noche de Otoño,
oleaje por las frondas
y mar de estrellas.
Entretiempo
Donde lo bello,
anclé siempre mi patria,
honesto y noble.
Lejos, buscando,
peregrino y ausente,
bebo y sonrío.
Busco una voz
(Su Voz, dije una vez)
bajo mi nombre.
Toda belleza,
todo bien y verdad
hacen camino.
En vanas tierras,
sin aguas y distante,
velo mis horas.
Di, compañero:
¿te ensueñas por la vida?
¿guardas tu herencia?
Calladas guerras
emprendo, vigilante,
aunque a deshoras;
mas, persevero
(la luz siempre encendida)
en mi presencia.
Invierno
Contemplo orando
los copos en silencio,
las avenidas.
Desde tu Invierno,
escribe, corazón,
las despedidas.
Mi adiós lo rezo
junto al Parque, Alcazaba
y la bahía.
En plomo y bronce
las aguas y los cielos:
melancolía.
Nuevos lugares
más dignos me verán
cumplir el Año,
sellar las puertas
del Invierno en la copa
definitiva.
El climaterio,
el circulo enroscado
de la serpiente
están cumplidos;
dormir y despertar.
Dadme mi báculo.
 
 
LIBROS Y REVISTAS PUBLICADOS POR EL AUTOR
 
EL TRANCO


© Diariovoz. Revista de Literatura G:04494621
Asociación Cultural \”La magia de las artes. Tu voz en Internet\”
Revista Literaria 1999-2021
En papel ISSN: 1576-8236
En Internet ISSN: 1576-8228

Pipa. Ajedrez Postal

lunes, 15 de abril de 2013

PEÑA IBÉRICA POSTAL DE AJEDREZ. RECUERDOS DE AJEDREZ POSTAL  

¿Alguien los conoces a todos?

Miguel Álvarez
Hace mucho, mucho tiempo, en un pequeño lugar … Había una Peña ibérica postal de ajedrez PIPA que un día se reunió. Maribel Cerezuela, arbitra, delegada, monitora, jugadoras y campeona de Andalucía de años pasados me ha pasado esta foto con la intención de esclarecer quienes son los integrantes de la misma.
DIARIOVOZ. AJEDREZ. PIPA

MIGUEL ÁLVAREZ. AJEDREZ



Miguel Alvarez Morales15 de abril de 2013 21:49

Si alguien pudiese facilitarnos los nombres de los integrantes de la imagen y el año de la foto estaríamos muy agradecidos.

Yo conozco a dos Juan Jose Guerrero de Almería y Ricardo Montecatine.

Ricardo Montecatine17 de abril de 2013 12:47

PIPA nació en 1975. Organizaba torneos de ajedrez postal entre los socios y participábamos en torneos nacionales e internacionales. Entré en el 78 de la mano de Alain Michez. Entonces comenzamos a publicar un boletín que nos era muy querido y del que he podido sacar los datos de la foto (nº 40). A partir del 85 empezamos a hacer reuniones bianuales. Poco después hasta me nombraron presidente pero era algo testimonial. A lo largo de los años creo que los que llevaron más peso fueron Pedro Bravo y Guillermo Arévalo. Un boletín de socios del 97 registraba 175 socios (entre activos, fallecidos y retirados).

La foto es de la 2ª reunión, el 18 de abril de 1987 en Jaén. De pie desde la izqda: Juan José Guerrero Alonso (Almería), Enrique Frieyro Sevilla), Antonio Montes Espino (Alcalá de Guadaira), Pedro Bravo Ardila (Jaén), yo, Antonio Vázquez Acevedo (San Fernando), José A Soler Nadal (Gandía), Fernando Iváñez Rico (Valencia), Enrique Puig Llopis y José E Picornell Morant (Gandía). A la dcha estaba José Luis Martín Vázquez (Madrid) pero la foto está cortada. Sentados desde la izqda: Salvador Garcés Pérez, Cipriano Blanco Argüello (Fuenlabrada), Francisco Aído Arroyo (Alcalá de los Gazules), Manuel De la Puente O\’Connor (Sevilla) y Guillermo Arévalo Mendoza (Sevilla). La foto la sacó Maribel Cerezuela (Almería) que también era socia. Ha pasado más de un cuarto de siglo y bastantes de la foto han fallecido y de otros no sé nada. En todo caso agradezco a Maribel recordar ese pedacito de historia. Un año incluso quedamos Campeones de España por equipos formando un equipo mezclado con el Moncase de Sevilla. Teníamos nuestro Elo, nuestros artículos, nuestros debates. Hubo épocas en que llegué a jugar más de 150 partidas que no son tantas si se piensa que una respuesta de la URSS, Cuba o Polonia podía llevar mes y medio. En el 92 quedé Campeón de España y era MI postal. A finales de los 90 la FADA apretaba mucho y dejé totalmente PIPA y el ajedrez postal pero guardo un gran recuerdo de PIPA.


Respuestas

Miguel Alvarez Morales17 de abril de 2013 12:57
Muchas gracias Ricardo por la información, seguro que a Maribel le encantará.

Maribel Cerezuela17 de abril de 2013 19:22

Buenaaaa memoria, si señor. Yo cada día más alzhémica. ¡Dios mío! me emociona cantidad, en serio. Fue una época gloriosa del ajedrez andaluz y del ajedrez en general. Había juego y amistad, trabajo duro y alegrías. No sé cómo explicarlo, pero había vida ajedrecística.
De piperos tengo incluso cuadros que me enviaron con el movimiento que tocaba. Era una gozada. De PIPA, por inercia supongo, pasamos a jugar Europeos.

¿Te acuerdas Ricardo del cabrero de Deifontes? qué demasiado. jajaja. Salió hasta en el telediario de la Primera. Juanjo llorará de emoción porque se implicó. Conoció a muchos más que yo y en realidad él era el teórico de la casa 🙂 Ahora se lo paso.

Como anécdota decir que ese jersey que lleva Juanjo, en un viaje de vuelta de jugar un torneo de ajedrez, nos quedamos dormidos, en Alsina íbamos, y nos lo quitaron. Espero que lo haya disfrutado al menos el que se lo llevó. 

Tengo algunos ejemplares sueltos de PIPA, portadas de colores pastel, ¿te acuerdas? amarillas, rosas, celestes, blancas… eran de épocas anteriores, y creo que todos desde que nos hicimos socios.

Pedro Bravo, de Jaén, llevaba bastante peso específico en la composición de la revista. Se la trabajan. Te recuerdo que era a máquina de escribir. Que no teníamos ordenadores hasta algún año después.

Daría algo por hacerles una pequeña entrevista a los que queden vivos de aquella época. Saber si siguen jugando al ajedrez, si tienen Facebook, qué tal les va.. no sé.. cosas normales que se les pregunta a unos amigos con un juego al que amábamos. El ajedrez.

Ricardo Montecatine18 de abril de 2013 00:22

Pues sí. Entonces no había ordenadores y jugar por correspondencia era toda una historia. Recuerdo una vez que recibo una tarjeta y mi rival había escrito: Da4 mate. Y me quedé sentado en la escalera conmocionado. Como no había ordenadores ni nada teníamos unas libretitas con piezas planas e plástico que metíamos en unas pestañas. En cada libretita cabían cinco o diez tableros. Pues yo había puesto un peón mal y acababa de recibir mate.

El cabrero de Deifontes se hizo famoso por una mentira involuntaria. Dijo en una entrevista que había ganado un grupo europeo postal de tercera categoría y el periodista granadino escribió literalmente \”Un cabrero queda campeón de Europa de Ajedrez por Correspondencia\” Así saltó a la prensa nacional. Luego tuvo varios malos gestos con Guillermo Barranco y nuestra relación se rompió.
Los chicos de hoy no saben ni lo que es un sobre para aplazar partidas normales. No había incremento de tiempo y las partidas se aplazaban. Si el torneo era por equipos una táctica del equipo local, sobre todo si habías viajado, era alargar las partidas inferiores y aplazarlas. Así te obligaban a quedarte a comer (todo el equipo) y reanudarla. Salvo que aceptases tablas claro….

Si querías prepararte una apertura nada de Chessbase y Árbol de variantes, sino semanas de Informators y Enciclopedias de Aperturas mirando las partidas de cada variante.

En fin, otros tiempos con menos torneos, menos premios, menos jugadores extranjeros. Imagino en cambio que las relaciones de amistad y compañerismo no tienen por qué ser peores ahora. Serán similares.

Antonio Orejudo

ENTREVISTA A ANTONIO OREJUDO


Pasan los días y, a veces, siento un vacío inmenso si no me leo, al menos, un libro al mes. Tocar el papel. Pasar páginas. Ver su formato, tipografía.. color.. olor ¿Será el olor a papel? Mirar lo que he escrito: “leer” ¿Cómo hago para insistir en “leer en papel” a diferencia de “leer en pantalla de ordenador”? En absoluto estoy en contra de las nuevas tecnologías. Sería una contradicción, yo que soy una viciosa de juegos on line, pero leer en papel sigue siendo un placer que no me quitará la ciberciencia por mucho que avance cada día.

Hablando de libros, lo último que me he leído ha sido “Un momento de descanso” de Antonio Orejudo. Como muchos seguidores de su obra ya estábamos deseando leerle de nuevo. La Colección Andanzas de Tusquets nos ofrece el placer de una obra estructurada en 241 páginas que se leen en un día festivo, o en tres si quieres rumiar e investigar nombres propios de los que narra anécdotas o lugares geográficos para visitar si nos toca la lotería. Risas. Se lo dedicas a Helena
Maribel Cerezuela: ¿Quién eres Helena con H? No pones para mi esposa o mis hijos, el mundo o una dedicatoria con frase sentenciada por un autor que murió hace años cubierto por la fama… sólo a Helena. Es curiosidad.
Antonio Orejudo: Helena es mi mujer.
Después de la dedicatoria
1.- Aparece un fantasma desde la página 11 
2.- Cómo me hice escritor desde la página 97 y por último
3.- La felicidad del hombre descansado desde la página 147
M.C.- En la primera parte- Aparece un fantasma- me peleo con la palabra escrita con tanto “Digo”, “Dice”, que a sabiendas que es Antonio Orejudo sigo leyendo cuestionándome qué habría hecho el profesor Orejudo en una clase o taller literario si un alumno osara semejante proeza…, ¿Qué habrías dicho?
A.O.- Me habría parecido un hallazgo y hubiera negociado con él para que me vendiera la idea
M.C.- Todo texto, no hay ni una foto de la portada de la universidad donde impartía clases Cifuentes ¿Será porque era un fantasma? Por cierto, lo de Ci- Fuentes, es en honor a Di Fuentes? Sería simpático y a destacar ese guiño geográfico. ¿Lo es?
A.O.- No. Cifuentes es un apellido que me parece que tiene una cierta comicidad implícita, nada estridente.
M.C.- Otro detalle para situarnos en la escena de las Américas, “Cuando llegaba a casa la temperatura no superaba los 62º Fahrenheit…  unos 17ºC, con un 70 por ciento de humedad “. 
A.O.- Me entretuve en buscar la equivalencia.
M.C.- Llegamos a la segunda parte -En como me hice escritor- Hay fotografías en la Pág. 109. Aquí pensé que la habías puesto porque te añoras con pelo largo, cuando todo se ve posible, y creemos que podremos cambiar las cosas que tenemos cercanas. Pág. 116, la más inquietante porque a la gente nos gusta el morbo a rabiar. Eso de que sea verdad y encima de la \”alegre doña Ximena\” es de lo más perverso…
A.O.- Suelo decir que esa parte es lo único real de todo el texto 😉
M.C.- Seguimos leyendo y \”La felicidad del hombre descansado\” vuelves a la carga con dos frases que resumen todo el libro… ¿Cuándo fue consciente de lo que estaba sucediendo? y ¿No le parece que ha pasado demasiado tiempo para mantener tan vivo ese odio?, con una fotografía en la Pág. 156, donde se puede leer \”Una norma permite licenciarse sin aprobar la última asignatura…\”… (¿fue esta noticia la causa que provocó el libro? nunca lo sabré.. Más fotografías en la Págs. 167, 168, 169, 170 y 231.
A.O.- No, esa noticia no provocó la escritura del libro. Cosas como esas suceden todos los días en la universidad.
M.C.- Seguiría poniendo frases que me han llamado la atención, como ¿Quién soy yo para rechazar la mediocridad? – En este tramo da la sensación, una vez más, de que te estás azotando la espalda hasta sangrar… esa imagen que tenemos de los curas que describe Martín Vigil en “Cierto olor ha podrido”, donde la sangre no llega al río, pero casi….
A.O.- No soy nada masoquista. El personaje solo se llama como yo. Pero no estoy seguro de que sea yo.
Queremos saber mucho más del autor, – aunque ya han hablado y escrito muchísimo-, así que pregunto:
M.C.- ¿Estás dolido por los estragos que consideras está haciendo o hará en un futuro próximo el famoso \”Plan Bolonia\”? 
A.O.- Sí, creo que el Plan Bolonia convierte la universidad en un centro al servicio de las empresas, y abandona los saberes que no son rentables a corto plazo.
M.C.- Cada país tiene una manera de ser…. como dirían los chinos, somos árbol, o animal o cosa… y esto también va por los comportamientos respuesta de las universidades y sus clientes los estudiantes…. ¿tiene remedio nuestra particular idiosincrasia de ver la vida? 
A.O.-La universidad sólo cambiará si hay una gran crisis social. No estoy seguro que de desearlo.
M.C.- Siempre hemos dicho que el que viajaba era más progre, más intelectual, más snob, más de todo… con respecto a los que se quedaban en su ciudad natal, estudiaban para profesor de EGB y se jubilaban a los 65 con depresión… ¿Sigue siendo importante que las nuevas generaciones de estudiantes vayan a otros países? 
A.O.-Creo que salir de tu casa es muy saludable, porque te permite ver las cosas con perspectiva, apreciar en su justa medida lo que tienes y ser consciente de lo que te falta.
M.C.- ¿Cómo se sobrelleva la decepción? ¿Crees que la literatura se hace eco de la desidia del pensamiento humano? 
A.O.-La decepción con la vida tiene muchas respuestas: respuestas farmacológicas, lucha armada o cinismo. Incluso la escritura puede ayudar a sobrellevarla.
M.C.- ¿La crisis económica ha llegado a comerse nuestras neuronas? 
A.O.-Esas que Eduardo Punset en su libro “Excusas para no pensar” dice que no desaparecen. No, la crisis económica ha sido utilizada para llevar a cabo una contrarreforma del estado del bienestar, que se ha llevado por delante en pocos meses conquistas que habían costado lustros.
M.C.- ¿Qué fue de aquél profesor que se juntaba con sus alumnos en un bar  y nos hablaba del mundo y cómo mejorarlo?
A.O.-Nunca he tenido un profesor semejante. Lo único que querían arreglar mis profesores era su apartamento.
M.C.- Hablas de un suicidio… ¿es un guiño a un profesor de Historia como fue Agustín Díaz de Toledo o hay alguien más?
A.O.-No conocí a Agustín Díaz de Toledo. No es una referencia velada a nadie. Es simplemente un personaje.
M.C.- ¿La humanidad se está suicidando un poco cada día? 
A.O.-No sé si tanto, pero no parece en efecto que vayamos por buen camino.
M.C.- El sistema educativo que pasa por tutores, directores, decanos, rectores, ¿crees que debería cambiar? 
A.O.-De arriba abajo. Empezando por los parvulitos, siguiendo por la primaria, por el bachillerato y terminando por la universidad.
M.C.- Hablas de humor, pero no eres cómico ni humorista. En literatura como en el cine, ¿es obligatorio poner escenas de sexo para que la gente no se aburra? 
A.O.-No, el sexo no es obligatorio. Mi lucha contra el aburrimiento es a base de ritmo narrativo.
M.C.- Chinchar al otro, ponerle la zancadilla, la envidia progresiva, ¿Es patrimonio de los hispano hablantes? o quizás una “actividad” monopolio de la humanidad… ¿Qué opinas? 
A.O.-Aquí la envidia es un vicio muy extendido, pero la he visto en otros países. Me parece más hispánica la resistencia a reconocer el talento del vecino.
M.C.- Ser Catedrático de una Universidad, ¿sigue siendo el objetivo máximo de un futuro profesor? 
A.O.- En muchos casos sí.
M.C.- Hace tiempo leía en el periódico “Público” a Rafael Reig hablar de la “necesidad” o “el placer” de “trabajar de persona objeto” por la economía de la subsistencia… En tu libro también hablas de distintos trabajos esporádicos por “necesidad económica” ¿Tan mal está la vida de estudiante en Norteamérica? 
A.O.-No pasábamos hambre, pero no nadábamos en la abundancia. Había que hacer trabajitos para poder tomarse alguna cerveza, sí.
M.C.- Después de leerte me fui a Google para informarme de la enfermedad o la falta de psicomotricidad, destreza manual… ¿Es obligación de los profesores que están en contacto diario con nuestros hijos estar atentos a esa falta de “destreza manual”? Si les hacemos participes de esa responsabilidad… ¿no sería darle al profesor un carácter más profesional que el que tiene hoy en día? 
A.O.-En efecto, creo que a los profesores, sobre todo en el instituto, se les sobrecarga con obligaciones, que a veces solo tocan tangencialmente su profesión
Maribel Cerezuela (05/05/2011) Para literaturas.com

Eran cuarenta y algo más

ERAN CUARENTA Y ALGO MÁS
ERAN CUARENTA Y ALGO MÁS
ERAN CUARENTA Y ALGO MÁS
ERAN CUARENTA Y ALGO MÁS.
  1. La voz de la cometa
  2. Linares digital
  3. La Crónica de Almería (Colectivo Octubre)
  4. Diariovoz
  5. El siglo de Almería
  6. La voz de Almería
  7. Nueva Literatura Almería
  8. Entrecharcos
  9. Transparencias
  10. El tranco
  11. Barril de tinta
  12. Tumbaita
  13. Tinta de Barril
  14. Tartesia
  15. Pasadizos oscuros
  16. Solar en construcción
 
 

PUBLICACIONES HASTA LA FECHA.

 
 
Revistas literarias que he creado o ayudé en su difusión, diseño, maquetación y publicación: \”La voz de la cometa, Nueva literatura Almería, Transparencias, Acehual, El tranco, Diariovoz\”.
 
Periódicos donde he trabajado o he publicado: El Siglo De Almería, La Voz De Almería, El Linares Digital, La Crónica de Almería (colectivo Octubre).
 
Mi primer dominio en Internet: \”chispita\” en el grupo Goya; más tarde en madresol.net\”myck\” en el servidor de Arrakis; \”alma y el ajedrez\” en Xoom; \”alma\” en Ctv ; \”alpujarra\” en europa.net; Amigos del Ajedrez en Melodysoft; Aldia en arrakis; diariovoz en Terra; diariovoz en Yahoo.es; diariovoz en hotmail; diariovoz en sogecable, diariovoz en Auna; diariovoz en wodafone;
 
Dominios en los que me gasté una fortuna en internet porque quería tener dominio propio: lavozdelacometa.org; *.COM; *.NET; diariovoz.com; 7dimensión.net; diariovoz.org; diariovoz.es
 
Revistas o periódicos donde han hablado de mis partidas de ajedrez; mi trabajo en la red o publicado mis entrevistas a grandes de la literatura: Revista de ajedrez PIPA; Jaque, El Ideal, La Voz De Almería; literaturas.com, marqueze.net; cuentacuentos.org; relatos.com; e-Listas.net; mundolibro.com; pasosfronterizos.org; Aered.net;
 
(pido perdón por todas aquellas que he publicado y han colaborado conmigo y no las he nombrado) 
 
Amigos que me han ayudado en internet: Aered. Andalucía en la red, entre otras cosas porque no sabía inglés y sin ellos no sé como  me las habría apañado. Nuevamente quiero dejar constancia de su ayuda y darles las gracias. 
 
 
Gracias a todos los que han ayudado a divulgar la cultura.
Seguimos trabajando por y para ustedes.
__________________________________________________________
\”ERAN CUARENTA Y ALGO MÁS\”

DEPÓSITO LEGAL:  AL 1022-2013

__________________________________________________________
Maribel Cerezuela Bueno
___________________________________________________
 
Dedicatoria
Algunos son especiales.
                                                                       Ellos saben quienes son.
 
A mi familia por dejarme hacer.
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Índice
 
    1. EL CUADRO Y EL CAMINO
    2. ARRASTRANDO LAS PALABRAS
    3. MI SOMBRA
    4. EN EL ASFALTO
    5. LOS GATOS
    6. POR EL DÍA DE LOS ENAMORADOS
    7. ALGUIEN ME INFORMA
    8. DESPEREZA
    9. IN MEMORIAM
    10. UNA TARDE EN EL PUERTO
    11. A UN BOJ SECO
    12. SUBIENDO LA CUESTA
    13. LA VIEJA
    14. LE IGNORABAN
    15. COMER SIN GANAS
    16. LOS ZAPATOS
    17. PUENTES IMAGINARIOS
    18. UN TÉ CON HIERBABUENA
    19. LA FÁBRICA
    20. QUE SE VAYA YA
    21. SIN ESFUERZO
    22. DUDAS
    23. SENTIRES
    24. UNA ESTRELLA
    25. EN LA ARENA
    26. HE GRABADO EN MI MEMORIA
    27. EMERGE DE MI TU SOMBRA
    28. EN UN DÍA DE TORMENTA
    29. ARCO IRIS DE AÑORANZA
    30. VIENTO EN MOVIMIENTO
    31. GOLPES SECOS
    32. PROYECTOS
    33. ANTES TE QUEJABAS, AHORA TAMBIÉN ¿MAÑANA?
    34. MIRADA DE HOMBRE
    35. TE ESCUCHO
    36. EN EL PATIO DE LA ESCUELA
    37. EL SOMBRERO
    38. EL LECTOR DE MALDITOS
    39. SI LLEGARA A LA JUBILACIÓN
    40. UNA RECETA
    41. UNA CERVEZA, POR FAVOR
    42. TENGO EL SUEÑO DESNUDO
 
 
 
 

(UNO) EL CUADRO Y EL CAMINO

Yo pinté los surcos de tu memoria,

en este cuadro que el cielo desafía,

trazando caminos que el paso guía,

entre lápices que tejo cada día.

En otros tiempos fueron pinceladas,

firmes trazos, segura la mirada,

mar y tierra que, de madrugada,

mecía entre abrazos a las hadas.

Yo tracé con fuerza encadenada,

los sueños a esta alambrada,

como cincel en piedra tallada,

que luchó hasta ser liberada.

Ahora son sueños que grito al alba,

buscando el momento más cálido,

donde pintar el amor cuan camino

de la vida que nace en el cuadro.

– ONE-PICTURE AND PATH

 

I painted the grooves of your memory,

in this table that heaven defies,

tracing paths that guide step

between yew pencils every day.

In other times were brushstrokes

firm strokes, safely away,

land and sea at dawn

swung between hugging fairies.

I traced with chained force

dreams to this fence,

as carved stone chisel,

he fought to be released.

Now they are dreams that cry at dawn

looking for the hottest time

where love how road paint

of life that comes in the box.

 

 

 

 

(DOS) ARRASTRANDO LAS PALABRAS

Has pasado arrastrando las palabras.

Arañando el vocablo. Soñaste despierto.

Golpes de mar a contracorriente.

Timón en mano: ¡A poniente!

Silenciaste tu alma insurgente

con palabras apesadumbradas

como pensar que estás ausente.

Sedujiste el terror del abismo

que ponía freno a tu deseo.

Aprendiste a fundir tu espacio

sin tiempo; ni pasado ni presente.

Vives el futuro. Valiente

(DOS) Slurred as thinking you are away.

 

Hits counter sea.

Rudder hand: To the west!

Scratching the word. Daydreamed.

Seduced terror of the abyss

Silenciaste your soul rebel

that put the brakes on your desire.

timeless; neither past nor present.

Vives future. brave

words you grieving.

You learned to melt your space

You\’ve been slurred.

(TRES) MI SOMBRA

Paso a paso, mi sombra me acompaña,
unas veces se alarga,
otras se acorta.

Rodeo una farola, se agiganta,
choca contra la pared
que ya no es blanca.

¡Un momento!, algo pasa,
de la cabeza negra
sale una espada,
lucha, se retuerce,
forcejea, no se ablanda.

Otra vez se agranda,
se refleja, gigante en la pared
que ya no es blanca.

Me acerco a observarla
se burla de mí y se aparta
¿Con quién luchaba mi sombra
de esa forma tan aforada?
Sigo andando, paso a paso,
oigo otra pisada extraña.
En un cruce de caminos,
me paro intrigada.

Mi sombra se altera,
forcejea, ¡ah! me digo,
ya sé lo que le pasa.
La machaca, la atosiga,
la sombra extraña.

 

(THREE) MY SHADOW

Again enlarges,

At a crossroads

blackhead

flounders, is not softened.

goes a sword,

hear another strange ride.

hits the wall

I approach observe

I continue to walk, step by step

I know what happens.

I stand intrigued.

it is no longer white.

it is no longer white.

My shadow is altered,

One moment, something happens,

other shortens.

reflected giant wall

Rodeo a streetlight, is enlarged,

sometimes lengthens,

Step by step, my shadow with me,

struggle, twists,

struggles, ah! I say,

teases me and away

The crushes, the haunts,

the strange shadow.

thus as metered?

Who was fighting my shadow

 

 

 

 

 

(CUATRO) EN EL ASFALTO

Llegas al circuito, llueve despacio.

Nos abrazamos. No hace ningún frío.

Me hablas de tu viaje de noches cálidas

charlamos, sonreímos, estás alucinado.

Has encontrado, en esta época de crisis,

un nuevo patrocinador para tu pasión.

Los motores, a lo lejos, se dejan oír.

Sin tocarnos, me dices adiós con la mano.

Apresurado, seguro de tu éxito,

¡participar en este circuito cerrado!

No te asustan los retos, ni la lluvia.

La bandera se ha alzado.

Cientos de participantes se miran

sin mover los labios, tensos,

saben qué tienen que hacer..

Uno, dos, tres… tiembla el asfalto.

Dos vueltas faltan para la meta.

Un compañero amigo derrapa,

y cae sobre el mojado asfalto.

Grita el público. Grita. Hay pánico.

Te has quedado parado, inerte.

A tu lado rugen motores, pasan de largo.

No ves nada. Sin abrir la boca,

lloras, como la lluvia en el asfalto.

Despacio.

(CINCO) LOS GATOS

Las sibilas y los temidos brujos,

en su profesión aman a sus gatos,

por ser portadores de su ciencia, …

misterios pasados, futuros inciertos,

que sólo ellos parecen conocer.

Les atrae lo desconocido,

su capacidad de conocimiento,

se mueven en silencio en noches

donde la parca les respeta

con orgullo reconocido

como divinos entre humanos

que parecen domesticados

en la soledad de muchos

en efigies esculpidos..

(SEIS) POR EL DÍA DE LOS ENAMORADOS

“Te he visto un instante,

eras ese pétalo que vuela, …

ha sido fugaz, pero te he pensado,

… no volverá a pasar..

Cumplí los setenta por navidad,…

Te tenía como el mar y la arena.

Me traicionó tu musa,

te abrazó sin preguntar…

Muchos amigos te despedimos..

Ha sido un instante…

olí a pétalo que vuela.

Ábreme la puerta cuando llegue.

¿Quién me abrazará por carnaval? “

(SIETE) ALGUIEN ME INFORMA

Alguien me dijo un día:

“la demora no es para siempre”

Así quedó tan conforme

de su idiotez comunicada y aprendida.

Acaso no demasiado asumida

sabedora de infortunios presentes.

Hay un dicho refranero

idiotez del todo asumida

jamás la verdad del todo será creída

andando la vida a trozos

sumando esperanzas concebidas.

Deber inexcusable del todo

en método tan fuerte en derecho

por un acierto consumido y discreto

un veredicto tan secreto

también es fuente en derecho

arbitraje consumista de los eterno.

(OCHO) DESPEREZA

A Emilio Barón Palma

Cambias de postura

sabe tu cuerpo que la mañana

idéntica

te espera.

El engranaje encaja

pero hoy te llama la atención

la luz que se filtra

por la ventana.

Asomas despacio

un poco la cabeza

Hay un cielo que te alarma

de negros nubarrones

que juegan

con el rayo

que te penetra.

Adormilado,

el último sueño

que aún baila por tu cabeza,

se despereza.

(NUEVE) IN MEMORIAM

A mi primo Rafael Cerezuela Yebra

Te pienso en fotografía en blanco y negro,

de los abuelos con el rostro de tu padre y el mío.

Actores de teatro visto en la plaza del pueblo

que luego representábamos en tu casa.

Jugar al escondite. Subir a la terraza de launa,

saltar entre los balates de la vecina

o colaborar en la matanza.

Tocabas notas musicales en una flauta mágica

Manuel de Falla para ponérmelo difícil, o

todo el repertorio de pasodoble español

que tu primo Rafael también acertaba.

Vacaciones de San Roque. Música de orquesta

viajes de discoteca a Almócita o Padules

Fumar por las veredas camino de la plaza,

sentados en el tranco, nos daban la madrugada.

Fuente del Nacimiento, agua a cubazos por el cuerpo

cansados, de vuelta a casa con la resaca.

(DIEZ) UNA TARDE EN EL PUERTO

Hay pintura de manga por las ramblas del puerto

y un montón de pinceles rotos en cada esquina.

Rueda bajo los adoquines un aire de marina

como oleoso e intenso se anuncia el desconcierto.

La gente impaciente, espera el nombre del primero,

y tú, bajo esa mirada inquieta, te sientes caballero

observando los restos que en la pared han muerto

Llega la noche. Recogen aprisa el material clasificado,

restos de dibujos, bocetos, montones de parafina,

donde la prensa y la radio, anuncian como primero,

lo que de todos es conocida como la obra del lisiado

(ONCE) A UN BOJ SECO

Tristeza

Agachas la cabeza

entornas los ojos

¡Ay, tristeza!

Mustia palabra

ánimo fallido

es mi estado (de)

Inusual eres tú

¡Ay tristeza!!

(DOCE) SUBIENDO LA CUESTA

Subiendo la cuesta a pleno sol

el gato acecha agazapado

huidizo y desconfiado

ha visto pasar al perro

del vecino recién llegado

midiendo terreno pasa el rato

su huella está dejando

a cada gota de meada

a cada paso midiendo

lo que era su posada.

Es el nuevo elemento,

de un paisaje ya urbano

que pasea su rabo

por el pueblo amuermado.

(TRECE) LA VIEJA

La vieja anda encorvada

altiva la cabeza, fija la mirada.

Sabe de otra etapa en las Américas.

Ahora está feliz en la rutina diaria.

Los niños se burlan.

Ella con su garrote les amenaza airada

Corren raudos los chicos,

“la vieja”, “la vieja”, ¡que nos alcanza!

No se imaginaron la fuerza de su cuerpo,

el tesón de sus palabras.

Ha andado muchos caminos

vivido muchas penurias.

Ahora está orgullosa. Ha vuelto a casa.

(CATORCE) LE IGNORABAN

Ignoraban todo de él.

Su voz, sus facciones, semblante.

Aquellas zonas que la naturaleza le otorgó

y que le eran desconocidas totalmente.

Toqué con mis dedos la fría pantalla
y sentí su aliento…

(QUINCE) COMER SIN GANAS

Tu madre te ha pedido

que abras la boca

y te comas todo

lo que te ha puesto en el plato.

Coges el cubierto, y

lo miras como si fuese la primera vez

que ves una cuchara.

Uno, dos, tres,

te enseñaron a cerrar la boca,

no hablar mientras masticas,

la carne descongelada.

Masticas con desgana

no tienes hambre

de “cadáveres” aliñados

con vino de la tierra

Huele ¿A qué huele?

Te dicen, te preguntan,

¿Estás enferma?

– No. Dices sin convencimiento..

Come, come, come…

(DIECISÉIS) LOS ZAPATOS

La sandalia le ha hecho daño

a esa niña que nunca ha llevado zapatos.

Una marca le ha dejado,

del sufrimiento llamado social.

Playa de arena ocre,

inmenso mar bravo,

de la costa del atlántico.

Juegos inocentes

para nunca olvidar

y, parece que no ha pasado nada.

Me miro en el espejo,

sin reconocerme,

sin sentirme,

me hace daño…

Sin ningún esfuerzo,

de hacer sin dejar de hacer,

madejas en el tiempo.

Todo parece confuso,

sin fecha, sin membrete.

Sin ti que un día me dijiste ¡Te quiero!

Ilusión pasajera,

del para siempre, recuerdo.

(DIECISIETE) PUENTES IMAGINARIOS

Así que me conociste,

en un mundo de ensueño y fantasía

trazando palabras, firmes, poderosas

llena de costumbres, recuerdos…

poseídas de verdades absolutas

que llenaban mis oídos

de ese aroma que embriaga

para siempre la esperanza.

Firme. Segura.

En eterna consonancia con el hacer diario,

amabas los crepúsculos,

los ocasos de las estrellas de la noche.

Soñabas al alba el camino,

trazabas puentes imaginarios

de cuerpos hermosos inventados.

Construías casas portátiles,

confortablemente instaladas

con abrigos de palabras.

Suave fuego de chimenea ardiendo

en madeja que une la vida

manejada, desenredada, vigorosa.

Se caen las hojas

y no haré nada

por recuperarlas

(DIECIOCHO) UN TÉ CON HIERBABUENA

Un té con hierbabuena,

un aroma en el recuerdo,

y nada de gusto en el paladar.

Andares que investigaron

otros mundos de este universo,

pasos aprendidos

que nunca se olvidarán.

Pero no todo lo investigado (conocido)

derivó en placeres encontrados

aunque si, quedó para siempre,

una imagen, una voz sonora,

unos ojos que brillaban,

vivos, expresivos,

gritando: -¡basta ya!

(DIECINUEVE) LA FÁBRICA

Letras de canciones (con temas críticos)

la fábrica, el trabajo,..

la rueda hace tiempo

que dejó de girar.

Palabras y más palabras,

frases encontradas, nerviosas,

impregnaron nuestro recuerdo,

sólo eso que no es mucho,

y poco más.

Han pasado muchas lunas,

mareas bajas,

peces en los ríos,

sueños que despertaron

y todo sigue igual.

La hoja amarilla

 cae del álamo de otoño,

la nuez del invierno,

el chasquido del agua en la roca,

el canto del jilguero,

parece que nada ha cambiado,

permanezco en paz…

(VEINTE) QUE SE VAYA YA

Que se vaya ya

ese aroma que no quiere quedarse

ese sentir que acongoja

ese dolor que atrapa

Grito……

ya basta….

me ahogo……

me asfixio…..

bien…

¡¡ Idiota!!… ¡¡idiota!!

¿No ves que es sólo un sentimiento?

¿No ves que siempre hay un despertar?

¿No ves que siempre se consigues nadar?

¡¡¡ Flota una vez más!!!

(VEINTIUNO) SIN ESFUERZO

Sin ningún esfuerzo, de hacer

sin dejar de hacer madejas en el tiempo

todo parece confuso

sin fecha, sin membrete,

sin ti, que un día me dijiste: \’Te quiero\’

Ilusión pasajera del para siempre recuerdo

(VEINTIDÓS) DUDAS

¿Porqué miedo a la realidad?

¿Porqué ese miedo que ahoga, que no deja respirar?.

Ese dolor que aprieta,

esa sensación de recorrer siempre el mismo camino y nunca llegar…

Vértigo a lo desconocido, a no poder ser, a…

Mi sombra siempre va conmigo, me hace caminar

Mi sombra aquí está, se ríe de mí, me hace llorar

Es tan débil mi sombra que con ella no quiero estar.

SER (bis)

¿Porqué ese dolor que te ahoga?

¿Porqué no puedo gozar?

¿Porqué el camino es movedizo

y no senderos en la mar?

(VEINTITRÉS) SENTIRES

LIBERTAD

cada vez que me siento yo…..

cada vez que me llega mi humanidad

cada vez que oigo ese rumor del viento

ese aroma tan especial

CERCANÍA

porqué siempre pedimos más

porqué, porqué, porqué

no nos dejamos en paz

APROXIMATIVO

dejamos correr la bilis

dejamos correr la pus

dejamos correr el tiempo.

(VEINTICUATRO) UNA ESTRELLA

Esto era una vez,

una estrella en el pétalo de una flor.

Cuando la noche llegaba,

la estrella brillaba,

como si de la luna se tratara.

El pequeño acercó su mano,

quiso cogerla.

Más cuando se iba acercando

la estrella dejaba su luz

y se cubría de un manto rosa.

(VEINTICINCO) EN LA ARENA

Ha venido hasta la playa

busca un sitio donde aparcar
la mirada de antaño,
el recuerdo de lo que otrora
le apasionaba 
La tiene, la ha visto.
Su mano contonea
del hombro a la cintura
de la mujer quieta, callada.
Perfila su pecho,
dibuja su prominencia
Juega un rato. Sigue.
Siente en su ropa el agua,
del cielo gris que choca
contra la arena de la playa
Moja el agua.
Del espigón la piedra callada
a golpe de mar acompaña
La pone más dura, dibuja.
El agua borra toda huella
Aprieta. Toca. Palpa.
La lluvia moldea. 
Ha pasado una hora
un año desde aquella en la arena
Mira su figura
satisfecho la abraza, la besa
Le dice muy quedo.. ¡guapa!
El año que viene
de madera

 

 

 

 

 

 

(VEINTISÉIS) HE GRABADO EN MI MEMORIA

He grabado en mi memoria

los olores de las cosas

que he ido abandonando.

Perdí el tacto del óleo en la yema de los dedos.

Dejé el sonido de la nota rebelde.

Saqué de un cajón el bloc que hizo de diario.

Hoy soy consciente del olvido desconsiderado
el aprecio apático de un tiempo que no va hacia atrás

(VEINTISIETE) EMERGE DE MI TU SOMBRA

Emerge de mí tu sombra,

tu lengua en mi piel,
reptil azul sin pronunciar nombre. 
Tumbado me hiciste prisionero
de rejas que no quiero ver.
Arde tu silueta en cada esquina,
recodo, atisbo, donde mi sangre,
sin ti se convierte hielo.
Contigo ardo, busco
la huella de tu cuerpo en mi cuerpo
Estrella de la noche, te has ido.
Con mis manos te construyo
el camino de vuelta.

Te espero

 
 
 

 

(VEINTIOCHO) EN UN DÍA DE TORMENTA

En un día de tormenta,
el azar te hizo presente

Dientes blancos, perfectos…
ojos para no dejar de mirar,

boca para besar.
La lluvia en los cristales.

Tu cuerpo, sin prisas,
se aproxima a mi cuerpo.
Rompe el aire que nos separa,

me acaricia la mirada.

Tu boca es mi boca,
tus brazos en mis brazos,

tus manos me envuelven,
al compás de mi ritmo cardiaco.

Déjame que vaya necesitando

que mi cuerpo reclame tu piel,

tu calor, tu olor, tu sabor,
para formar un sólo cuerpo,
una sola persona.

Como un acordeón
me despliego a tus encantos.

Abro para ti, de par en par,
las piernas que sujetan la vida,

que vive en otras vidas.

La tierra que habité
la arranco con uñas y dientes,

con toda la lujuria de

los perfectos amantes.

Con el deseo desbocado
que sólo tú sabes calmar.

Anda, no te demores.
Cierra la ventana.

(VEINTINUEVE) ARCO IRIS DE AÑORANZA

Si mirar no se puede,

con tan exceso rayo de luz.

Hojas verdes de la hierba

flores del rosal, caramelo y miel.

Tierra húmeda de la noche

¿Qué hace ese excremento entre tus hojas?

Manto cubierto de flores

todas iguales…

las rosas.

Bien pudiera cantar amores

como bailan las mariposas.

Arco iris de añoranza,

palabras huecas que nunca sonaron,

granates de la tierra,

en el cálido otoño

blanco como la plata.

(TREINTA) VIENTO EN MOVIMIENTO

dedicada a Carlos Barrantes

Viento del Este que llama,

a mi corazón,

en una noche sin estrellas.

Viento que me lleva

a tu pensamiento

sin ningún esfuerzo.

Viento que atrae

viejos recuerdos

y tú no ya no estás.

¿Cómo poder olvidar,

las sensaciones que embriagan,

sin remedio,

el pensamiento,

si no quiero hacerlo?

Nubes que atraen la lluvia

que acaricia el cristal.

Transparencias de arco iris

que escribían novelas.

Recuerdos que sembraron

deseos que no se olvidan

y el tiempo,

no consigue estropear.

Paredes frías, encaladas,

musgo verde,

que en otra época

sirvió para sembrar,

aquel camino que señalaba

el lugar exacto

donde la cita acordada

se nos daba año tras año.

Te esperaré siempre.

Sin remedio.

Escribiré la vida en un papel.

Lo guardaré…

y pasados muchos años

te leeré… Aroma otoñal

(TREINTA Y UNO) GOLPES SECOS

Golpes secos en la tierra dura,

vas cavando una zanja.

Llega el agua.

Habrá suficiente para esos olivos.

Hasta los topes, dice el dicho”.

La suerte está echada.

Llevamos dos años de sequías

de humores y resabios

de gente malhumorada.

Paro no. Trabajo no falta.

Más los euros no dan para las jornadas.

Veinte minutos han pasado

y sólo diez hacen falta.

La tierra se traga toda tu agua.

A lo lejos, tocan las campanas.

(TREINTA Y DOS) PROYECTOS

Los proyectos siguen intactos.

El bote de pintura verde almendra

aguarda su turno detrás del aglomerado gris que un día,

bastante lejano ya, fue una puerta de entrada hacia el sosiego.

Pedir presupuestos. Alzar la voz,

y acallar el orgullo de quien no puede pagarse las ideas.

La paciencia es la virtud del fuerte

pero en esta morada nadie la posee.

Las batallas que enardecen los espíritus

otrora callados… ahora aflojan cinturones

queriendo sobresalir.

Es la vanidad. ¡Dejadle paso!

(TREINTA Y TRES) ANTES TE QUEJABAS, AHORA TAMBIÉN. ¿MAÑANA?

Antes querías progreso,

decían que era bueno para ti.

Luchaste por abrirte paso entre montes,

abriste bocas de túnel,

presumías de barrenar la tierra,

hacia un mejor futuro para los dos.

Bebías cerveza y celebrabas

que la comunicación había llegado a tu puerta.

Antes talabas árboles sin pudor alguno,

construías chalet, pisos,

mausoleos con columnas jónicas.

Embargabas tierras de regadío,

para construir jardines con flores

y parques a granel en las ciudades,

no demasiados, cerca de un museo,

un campo de fútbol.. los mantenía callados.

Antes, sin complejos cogías el metro

y presumías de ello en TV y diarios.

Hoy, ahora, criticas el desorden,

el ruido, el caos, la prisa de la gente.

Te quejas de todo, de la indiferencia

del viajero, del niño, del anciano.

Te quejas del descontrol del tráfico

de un día ebrio de sol.

Te quejas del ruido infernal

de un día de pelota que llaman fútbol.

Te quejas del cine de barrio

del precio de la entrada y de las palomitas.

Te quejas de las colas del metro,

de los hospitales, de las salas de espera.

Te quejas de todo. Te quejas de antes y de ahora.

Te quejas hoy del precio y ayer de que no había.

Te quejas del olor humano y de la peluquería.

Ayer de que no había ninguna en tu barrio.

Hoy quieres bañarte en las cálidas aguas

de un Mediterráneo tranquilo de arenas cálidas.

Ayer te quejabas del viento, la arena

que entraba en tu casa en ese océano

que llaman Atlántico.

Antes te quejabas de la escasa vida social de tu barrio.

Hoy te quejas de gente, su ruido, sus fiestas

Hoy te quejas… y ¿mañana?

(TREINTA Y CUATRO) MIRADA DE HOMBRE

Mirada de hombre,

cuerpo de mujer,

rompiendo barreras

en noches de desvelo,

para entretenimiento.

La gente, nada agradecida,

le tira objetos…,

pero ella sigue con su show

hasta el amanecer.

Con los pies cansados

sube el montacargas del tiempo,

se sienta delante del televisor

a llorar sin resentimiento.

Una noche diferente,

entre el público estaba él.

Le quería de siempre.

Soñó compartir sin poder.

La encontraron sin aliento.

Sonrisa en la boca,

yacía en el suelo.

(TREINTA Y CINCO) TE ESCUCHO

Te escucho en la sombra de la noche,

trazamos estancias, lustrosos caminos,

corredores, ventanas de luz multicolor.

Espacio que marca el gesto en sonrisas.

Palabras pronunciadas para llegar al alma

unir senderos de eterna sabiduría.

Así quedan sonidos en el aire

que en principio, tibiamente,

como oropeles de fortaleza

son amortiguados por la luna plateada.

(TREINTA Y SEIS) EN EL PATIO DE LA ESCUELA

Quema la cal la sombra de tu cara.

Refleja sin tú quererlo la fuerza de tu espalda,

de hombros caídos, de piernas arqueadas.

Enrojece tu rostro, toma vida de la montaña.

Otras sombras pasan, saludan con la mano,

fruncido el entrecejo y sin palabras.

Se habla, se dice, se ríe, se calla,

es Doña Paca, amaestrando a la masa.

Y tú en el patio con la piel ya quemada,

te ríes, sueñas, navegas… muy lejos

de todas sus garras.

(TREINTA Y SIETE) EL SOMBRERO

Paseaba sin mucho ánimo. Había estado en casa de Joseph. Rambla abajo, iba pensando lo que había pasado hacía apenas una hora. Me toqué el bolso con recelo. No podía perderlo. Y ahora, con cierta desazón, se dijo, menos que nunca.

Tocó a la puerta y le abrió Joseph, como siempre, guitarra en mano, dedos ágiles, certeros, sin dejarle ni hablar, le tocaba una y otra vez, a modo de ensayo, cada nota de sus nuevas creaciones. Al rato de escucharle le interrumpió y le dijo, sin piedad, que el tiempo, también a él, le estaba dejando su impronta particular. No emocionas Joseph. No me emociona oírte. Déjalo un rato anda. No era el Joseph que emocionaba como aquellos días en el apartamento de la playa cuando, después de cada corto improvisaba otro más y le aplaudíamos sin cesar. Era emocionante oírlo. Ahora no hablaba de religión, ya hace tiempo que comprendió que no valía de nada. Ni de política, que le asqueaba ver como la gente no se moviliza por nada, o se mueve a cambio de un bocata de tortilla fría y un viaje en autobús..

Sus notas estaban carentes de fuerza, de esa transmisión que electrizaba con garra por romper esquemas, tabúes, .. Tenía el pelo largo, rubio, ojos azules, parecía un cartel de sport publicitario. Sin barba ni bigote, pero si una mosca tipo Miguel Bosé, que contradecía lo que decía sentir hacia su repertorio de canciones… “Linda”, “Bandido”, “Sevilla”, “Los hombres no lloran”, … él, que decía escuchar a Pink Floyd o Lou Reed, se tenía que aprender todas las canciones, si o sí, de la moda del momento que gustaba a la chiquillería en cada pueblo, en cada fiesta, en cada verbena, incluida la gran Rocío Jurado y su “señora”, que interpretaba con tanto énfasis, que él, que era flacucho y bajito, parecía crecerse ante la vida y le aplaudían… La gente aplaudía sin descanso pidiendo otra, otra, otra…

A media mañana, tocaron a la puerta, era Andrés- No había dormido, estaba claro por cómo hablaba sin sentido. Su olor a tabaco Marlboro, no podía ser otro, decía, si no tengo dinero no fumo, pero tiene que ser Marlboro, duro, de cajetilla. Es mi preferido insistía. En el mismo rellano discutían. Joseph le increpaba, una vez más, llegaba muy tarde. Habíamos quedado a las 10h. No es mi capricho. Tú lo sabes. Me tienes que llevar con tiempo para montar el escenario, las luces, comprobar el sonido, actuamos a las 17h. Una putada, ya, pero somos teloneros de Loquillo, La Polla Record, Alaska, ¿comprendes lo que eso significa? Prensa, radio, TV, periódicos, publicidad. No puedo fallar.

No has dormido ¿Cómo vas a conducir así? Cojones Andrés. Maldita sea. Llevamos planeando esto hace meses. Salí al pasillo. Les pedí que bajaran la voz, que no llamaran tanto la atención del vecindario. Calmaros. Abrí la ventana que daba al patio de entrada a la casa. No se veía nada y eran las once y media de la mañana. Esos pisos eran una demostración de que el dinero manda. Los constructores le echaban la culpa a los promotores y ellos a que la mano de obra estaba muy cara. Aquella Colonia de viviendas tenía largos pasillos, sin ascensor, y sin vistas. Pocos, ciertamente, vivían cara al sur. Pocos podían ver el mar a lo lejos. Allí vivían cinco vecinos por planta. De cachondeo, le decían la “Colonia de la sardina”. Daba la sensación de que la gente vivía apelotonada, pero no parecían infelices.

Al girarse lo vio con claridad. Se quedó boquiabierta. Alelá le diría Andrés con sorna ¿No has visto nunca un sombrero? Ah. Ya. Estoy muy guapo, ¿a que sí? – No le oía. Di un salto y se lo quité. Andrés era alto, muy alto. Delgado, pelo moreno, largo y liso, muy bien cuidado, con una boca perfecta, labios muy carnosos, nariz perfecta. Muy guapo para hombre de su tiempo. Y ágil. No llegué a probármelo. Me lo quitó de las manos, raudo, aunque estaba borracho ¿Dónde lo conseguiste? Te queda muy bien. Me lo compré en el Rastro de Madrid ¿A que es precioso? Chulísimo. Se lo volvió a poner. Protesté. Pero déjame un momento, anda. Mientras pégate una ducha rápida, toma un café bien cargado, que el tiempo apremia. Gritó Joseph con firmeza: Vamos, llegamos muy tarde. Suponiendo que lleguemos.

Me lo dio. Le pasé la mano con calma a todo el contorno. A la altura de la copa, en un lado, noté que había una rugosidad. Un doble tejido. Salí al patio de luces. Lo volví a mirar y tocar con más cuidado. Efectivamente, había en el interior algo, un doble fondo, otra tela. Miré por dentro y vi que a la altura de la costura lateral había una sobrecostura. Anda. Tiene un secreto, un compartimento escondido. Andrés no me dejará abrirlo. Me matará si le toco su sombrero de copa ¿Qué os falta? Grité. Ya voy. Dame diez minutos. – dijo Andrés, desde la cocina- No lo pensé dos veces. Entré a la habitación de Joseph y cogí el cutex que tiene para cortar las cuerdas de la guitarra. Lo pasé con cuidado por la misma costura y abrí aquel secreto escondido. Era una nota amarillenta por el tiempo, papel pergamino de los principios de los años veinte. No lo leí. La guardé en el bolsillo de mis vaqueros y, con pegamento, le pasé una brochita de punta a punta quedando adosada a la copa otra vez. Salvo para olfatos muy depurados, no se notaba, nada de nada, lo que se había hecho allí.

Andrés y Jospeh bajaron los tramos de escaleras de dos en dos, de tres en tres, os vais a matar, comenté, pero ya no me oían. Llegaban tarde. Llamarme cuando lleguéis que me quede tranquila, ¿vale? Ni puñetero caso. Habían dado la vuelta a la calle concepción y se metían en la cochera -almacén- sala de ensayo del grupo y, sin decir ni adiós cogieron camino rambla abajo hacia el puerto.

Ella también los siguió, pero andando despacio y con sus pensamientos entrecruzados entre la mezcla de emoción e incertidumbre. Se paró en el rellano de la plazoleta “Miguel de Unamuno”. Antes de cruzar la rambla tenía que saber qué ponía aquella nota. Metió su mano en el bolsillo del pantalón y cogió el papel pergamino. Vaya, se dijo. No entiendo nada de lo que pone. Está escrito con signos que no entiendo, no es latín, ni griego, ni un idioma conocido. Cogió el móvil y sin pensarlo dos veces llamó a su amigo Fernando. En seguida contestó y sin decirle nada más le leyó, o mejor le deletreó la primera construcción o palabra… Fernando, con voz de sorpresa, supongo que la cara se le puso a cuadros, grito: Estás leyéndome en Esperanto. ¿Te has tomado un tripi o qué te pasa? ¿Esperanto? Ni idea. Es un pergamino que he encontrado. Parece que de principios de siglo. Veámonos ¿Dónde estás? Arriba, le dije, en la plazoleta Miguel de Unamuno. Quedemos a mitad de camino. Te espero en la plaza San Miguel. Que me pillas que he bajado a la playa. Estoy en los tritones ¿Te parece bien? Empiezo a andar. Tú haz otro tanto. A ver quién llegue antes que siga andando. No te salgas del cauce de la rambla. Por favor.

Fernando era poeta. Le gustaban los versos endecasílabos. Amaba declamar a su público que embelesado le admiraba sin tapujos. Había estudiado Filología Hispánica en la complutense. Luego sus padres le pagaron un viaje a Italia, París, Londres, para que viera de cerca el hogar de los mejores poetas de cada ciudad… y, ¿cómo no?, sabía varios idiomas. Se le pegaban los idiomas como a otros los olores. Suerte de haber nacido en una familia rica, por herencia y por beneficios del trabajo diario. Tenía de todo. Cuando los demás no teníamos para ir al cine… o había que elegir entre cine o terraza con cervecitas, él ni se lo planteaba. Cuando los demás estábamos que no sabíamos que hacer con nuestro futuro, él ya estaba matriculado en los mejores colegios de la ciudad capitalina con hogar propio. Nada de colegios privados. Quería libertad para hacer y deshacer, que para algo era rico. Se había codeado con los mejores de cada lugar y nunca acababan las historias que él nos contaba. Y, como un verdadero Indiana Jones, le encantaban las excavaciones, las lenguas muertas, el esperanto.

Estaba muy de moda volver a aquella lengua que fue muy útil, base de conocimiento de una moda capitalina de los obreros de élite. Había estudiado Historia, pero no se acordaba apenas de nada ¿Cómo es posible que con tanto estudiar, tantas noches en vela, y no se acordaba de apenas cuatro cosas, anécdotas, vivencias en días de las Cruces en Granada, y poco más. El esperanto lo había utilizado la clase trabajadora, pero también los anarquistas, la CNT, la mente le empezó a dar vueltas. Pensando, recordando, se encontró con su cara de frente. Fernando. Un par de besos rápidos en las mejillas y le dijo. Sentémonos. Vamos a aquella terraza. Tengo sed. No había andado dos pasos y le sonó el móvil. Dime. Qué alegría. Vale. Ya nos vemos después. Nosotros iremos para las cinco. Suerte con todo. Si. si. No preocuparos. Me lleva Marina. Vamos con la máquina de fotos y hacemos el reportaje del siglo. Hasta luego.

¿Con quién hablabas? Con Joseph y Andrés, han llegado a la plaza de toros donde se celebra el gran macroconcierto. Están felices y exhaustos. Apenas les han dejado espacio para poner la mesa de mezclas de sonido y demás parafernalia. Esto de ser cantante es muy sufrido. La gente se piensa que es llegar y besar el santo. Pero no saben lo que se pasa, se trabaja, se cansa uno de ir de acá para allá.

El sombrero es de Andrés. Te cuento. Esta nota estaba en el sombrero de copa de Andrés. No sabe nada. Ni se ha dado cuenta. Aún. De que le he cortado la tela y robado este papel. Me matará cuando lo sepa todo.. si es que se lo digo alguna vez. Pero dime qué pone de una vez. Me tienes en ascuas. Cómo respuesta Fernando le dijo: Y dices que lo compró en Madrid, en el rastro, qué cosas tiene la vida, diría mi abuelo que nada pasa porque sí o por azar. Este sombrero tenía que pertenecer a algún erudito de la época, tenía dueño. Nombre y apellidos. y era de clase alta.

Como dice un amigo común: \”anda, traduce, que es desesperante la ignorancia\”, Fernando, como quien sabe que es dueño de lo único y tangible, se hace un poco de rogar pero traduce el texto escrito en esperanto: \”Mañana a las doce pasará la comitiva por la plaza del Ayuntamiento. Que no salga de la plaza con vida. Las órdenes son sólo para el objetivo. Nadie más saldrá herido. No queremos quedar mal con el resto de Europa ni mala prensa internacional. Si hay algún problema comunicarlo antes de la  madrugada del día señalado\”

¿Querían atentar contra la monarquía? ¿Contra Primo de Rivera? – Se quedó pensativo ¿Qué pasaría en aquél atentado? Si algo pasó, nada como un buen periódico para leerlo. – Ahora vengo. Tengo que hacer algo urgente y quedamos en una hora aquí mismo vale?-

No. He quedado con la pandilla. Más bien, quedé hace ya media hora. Me dejarán en tierra sin pensarlo dos veces, como no aparezca, ya, por la plaza de San Pedro. Y son muy capaces de dejarme sin concierto.

– Ok. Ya nos hablamos. Tú vete a la verbena que marcho hacia la biblioteca Villaespesa.

Cada uno a por su objetivo.

(TREINTA Y OCHO) EL LECTOR DE MALDITOS

En todas las épocas gustamos de leer cuentos y entre las narraciones, las que más nos atraen son las que hablan de personajes malditos, malévolos,.., aquellos que, empleando la mejor técnica, logran impresionarnos con un rastro de sangre, o volver medio majaras o ataque frontales de psiquiátrico, en definitiva, cuanto más daño rezumen sus páginas, mejor.

Recordemos cuentos infantiles donde el mal está siempre tan presente que parece lo hemos asumido, interiorizado tanto que no nos inmutamos. Véanse ejemplos como La Cenicienta, Caperucita Roja, Los tres cerditos,… Vas subiendo las escaleras de una casa, toda confort y de pronto te pegan una paliza, te prenden fuego, o te acuchillan por la espalda, te cortan la cabeza o te come el lobo.

Claro que hay más crueles aún. Esto es poco. Una escena podría ser…

….. Un padre deja a su hijita con una hermana mayor, que no es tan mayor, porque solo tiene 6 años, confiado en que no le pasará nada. No pasan ni dos horas y Elena, que así se llama la rubita de pelo ondulado, preciosa, con ojos vivos y cara de nunca haber roto un plato, va a la habitación donde la pequeña morenita de muchas pecas duerme. Se acerca para ver si está durmiendo y no ha terminado de agacharse cuando siente en toda la cara un manotazo, con calculada fuerza, de la pequeña de no más de dos años, a lo que su hermana responde clavándole el termómetro en toda la cara.

Y no nos sorprendemos de nada. Cada día se escriben mejores cuentos de terror. Personajes malditos que nos mueven la sangre por las venas y clamamos: La hostia santa¡¡¡ que bruta la tía….y a otra cosa…

(TREINTA Y NUEVE)  Si llego a la jubilación

Si consigo disfrutar de ese tiempo llamado Jubilación. Sin tener que ir a trabajar. Con plenas facultades mentales y físicas  para decidir sobre mi propia vida. Si llego al tiempo muerto en que no exista el reloj despertador..,  sólo el reloj biológico que marca la propia existencia. Si llego… digo, tengo planes.

Grandes planes que a veces siento que nunca se cumplirán porque puedo morir como tantos otros de un ataque al corazón.., porque puedo morir de accidente de circulación,  porque puedo morir y muero cada día un poco más. Porque muriendo soy un poco niña cada día, porque aún no he crecido del todo.

Si llego a la jubilación sin edad y sin tiempo, si llego podré disfrutar de la visión que me pertenezca para captar una fotografía y podré pintar de lejos el color verde intenso del mar. Podré caminar oliendo miles de aromas cada mañana al despertar.

Si me jubilo, si no me muero, naceré otro día más, y podré realizar mi sueño y podré disfrutar de ese tiempo. Claro que, para entonces, puede que no tenga dinero suficiente ni ganas ni ánimos para vivir mi sueño;  ese que me empuja a ahorrar para ir de viaje este verano.., ese dinero que me cuesta un trozo de lienzo o un pincel nuevo de cerdas de jabalí…

Si me jubilo tal vez…

Por eso, a veces, no quiero que llegue la jubilación. Por eso quiero seguir viviendo en la inconsciencia del ignorante, del inocente. Por eso no quiero pensar… ni ahorrar, ni tener miedo. Tal vez. Si me jubilo. ……

(CUARENTA) UNA RECETA

Hacía casi una hora,

como había previsto la cocinera,

que terminó de prepararlos.

Pagarás por todo.

Los macarrones en espagueti,

la sal yodada,

un poco de pimienta en grano,

negra, muy negra.

A la hora justa

se sentarán a la mesa.

Nadie notará

las medusas de la cazuela.

La salvación llega a tiempo.

A la hora de la tranquilidad,

se lanzarán a comerlos,

sin valor al paladar.

Pagaran con las especies,

el agua buena,

su justo hervor

Pd.- en honor a “Arguiñano”, todo sea por la buena mesa.

(CUARENTA Y UNO) 

UNA CERVEZA. POR FAVOR

Página 258. Se acaba el libro. Son las 11 de la mañana y siento una imperiosa necesidad de un \”chupito\”, un \”cuarto\” de cerveza, un \”mojito\”… hummm, un dulce licor. La culpa tengo que trasladarla a Rafael que me ha inducido.

Estoy sentada en la terraza de un bar, cerveza en mano, rodeada de \”no amigos\” que considero míos. Esto es… os imagináis una tertulia cervecera con Almudena Grandes, Rafael Reig, Millás, – resucito a Cortázar porque tiene que participar, es único para hablar de cuento si cuento no-, a Quim Monzó, Fernando Rebollo, Manu Muñoz, Antonio Orejudo,…. sentaría a muchísimos más, tampoco demasiados que se forma gallinero.. Y bla, bla, bla….

Agggggggggg, impotencia. No tengo más que Intranet, así que no puedo leer nada de ellos en la Web. De pronto los añoro. Releer novelas que te gustaron con todo lo que se publica a diario no debe de ser bueno, ¿verdad?, pero si te gustan está justificado. ¿O no?

Almudena me conquistó con \”Atlas de geografía\”, ni siquiera con \”Las edades de Lulú\” o \”Malena tiene nombre de tango\”. A partir de aquella experiencia lectora le dejo que me drogue y me domine. Me llega. Es más, quiero recordar que de los libros que he liberado voluntariamente, uno de mis preferidos fue precisamente ésta autora. No sé por dónde estará. Desearía que hubiese pasado de mano en mano y no se encuentre en el vertedero de la ciudad. Haría mucho bien.



(CUARENTA Y DOS) 
TENGO EL SUEÑO DESNUDO

Anoche soñé que soñaba con unas vacaciones estupendas. Se olía a monte, a mañana de rocío, a hierbabuena, y no muy lejos un continúo golpear de agua en piedra. Al llegar vi un pequeño lago y en un extremo una cascada de abundante agua que el paso del tiempo había labrado en la piedra dándole una forma como de boca abierta. No lo pensé dos veces. Me desnudé y con la prisa de quien no quiere perder tiempo en sensaciones profundas me tiré al agua. Nadé bastante rato arriba y abajo, buceando, investigando por entre las cuevas naturales que formaba la piedra en el fondo del lago. Agotada me dejé caer sintiendo como pegaba el sol en mi piel desnuda.

Rin, rin, rin, el sonido molesto de mi despertador suena al a mi lado. Me toco, me estiro y desperezo,… la ducha me espera. El sabor a madrugada estaba en mi boca. Es día de trabajo.

CANDIL RADIO 87.6 FM

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Como quiera que hay que fomentar la creatividad, abrir nuevas vías en este medio que es Internet, nos hemos puesto a Inventar de nuevo la historia y soñá soñando, hemos imaginado.

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Entrevistas que hicimos en diversos programas en directo en LA CAFETERA RADIO, dentro de la programación de CANDIL RADIO con la dirección a cargo de ANTONIO ALMÉCIJA BLANES.

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Revistas literarias en las que he participado: Nueva literatura Almería, ACEHUAL, La voz de la cometa, El Tranco…,.-Periódicos: El Siglo de Almería; LA VOZ DE ALMERÍA, El Linares Digital, La crónica de Almería; (Colectivo Octubre), y la revista literaria: LITERATURAS.COM

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